Os Viaductos, la peña redondelana donde ya no cabe un socio más

Creada hace 17 años, su presidente ha tenido que poner el límite en 70 para que todos puedan viajar a Balaídos

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Vigo

Recogiendo el testigo de otra peña fugaz en la localidad, Dositeo Pérez Reboredo, Dosi, fundó en el año 1999 la Peña Cetista Os Viaductos de Redondela. «El secreto para llevar tantos años es tener a la gente animada, hacer cosas. Pasamos momentos difíciles, pero el que es celtista de verdad no lo deja por mucho que toque ver al equipo en Segunda o vivir situaciones complicadas», dice a modo de explicación del hecho de que su agrupación haya logrado sobrevivir al paso del tiempo hasta entrar en el grupo de las más veteranas.

El próximo marzo celebrarán su decimoséptimo cumpleaños. Pero sus miembros van desde el que ya ha celebrado su 94 aniversario, Benigno, el socio más veterano -que todavía acude a los partidos «a no ser que sean muy de noche»-, hasta la benjamina, Elena, de cuatro, que va con su abuelo también siempre que no sea muy tarde. Todos se juntan en el autobús de la peña, igual de lleno para ver un partido de Copa en eliminatoria resuelta contra el Cádiz que para la visita del Barcelona. «No faltamos nunca. Allí estamos siempre media hora antes para tomar algo en Balaídos antes de que empiece el partido», comenta el presidente.

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Los desplazamientos son uno de los puntos fuertes de la peña. «Somos 70 y ya no podemos coger a más, porque si no no cabemos todos en el autobús», señala Pérez Reboredo, que ha encontrado en el autocar del que disfrutan de manera gratuita las peñas un  reclamo para fomentar un celtismo que en la localidad es tradición desde siempre. «Aún recuerdo cuando teníamos que pagar 50 pesetas o algo así por el bus para ir a Balaídos. Ahora la gente lo agradece mucho y poco a poco fuimos juntando a más personas». Aparte de Redondela, también viajaron a la final de Copa del 2001 o a algunos de los compromisos europeos del equipo, aunque en los últimos tiempos se suman a los desplazamientos de la Federación de Peñas.

Más allá de los viajes, suelen reunirse para comidas y también han homenajeado siempre que han podido a los jugadores locales. «Hemos tenido a Pablo Couñago y a Iago Bouzón, que al ser de aquí siempre han tenido un trato más cercano con nosotros. Tambiné con Oubiña, porque era amigo de Iago, y en su momento tuvimos mucho trato con Giovanella», rememora. Por aquel entonces tenían una sede, algo que se ha quedado por el camino, pero que no les ha impedido mantener se esencia. «Siempre he sido yo el presidente porque nadie quiere. Da trabajo, pero al menos la gente te lo agradece».

El propio presidente, con 28 años como abonado a sus espaldas asegura que su celtismo es a veces «demasiado». «Me va a echar mi mujer de casa», comenta entre risas. Cosa poco probable porque, al fin y al cabo, ella también es socia y no tiene inconveniente en que dedique al equipo de sus amores parte del tiempo que le deja al librería que regenta. «Cuando en Navidades se organiza el concurso de postales de la Federación voy por los colegios para hablarles del equipo y animarles a participar», comenta. Una forma de fomentar el celtismo de manera activa para que empiecen a aficionarse desde pequeños, como hizo con sus hijos, aunque reconoce que les tira más el baloncesto pese a ser también celtistas.

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Aunque la proximidad con Vigo propicia que todo lo relacionado con el Celta esté muy presente, la afición por el equipo celeste convive con la que muchos viven a mayores por el Choco, conjunto local que, además, está firmando una nueva temporada histórica en Tercera a las órdenes de Marcos Montes. «Los que son de los dos equipos siempre intentan ir a los partidos de los dos, pero la prioridad es para el Celta. Alguna vez pasó a alguno de ver la primera parte del Choco y luego ir pendiente en el autobús, de decir: '¡Lo dejé con 1-0 y nos empataron!'».

El balance de estos años, pese a los malos momentos, es muy positivo. «Cada vez estamos más contentos», dice. Tanto por el funcionamiento de su peña como de que vayan surgiendo otras más jóvenes y con dinámicas diferentes a las de la suya. «Es estupendo el momento que vive el celtismo, cuantas más seamos, mejor», finaliza. Os Viaductos, eso sí, está dispuesta a seguir siendo una de las veteranas por mucho tiempo.

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