Norte Celeste, nadando a contracorriente

ZONA CELESTE

Celebrando el ascenso, en junio del 2012, la temporada de su nacimiento.
Celebrando el ascenso, en junio del 2012, la temporada de su nacimiento. Davide

La peña celtista de A Coruña vive con normalidad el hecho de seguir al Celta en el feudo del eterno rival

27 mar 2015 . Actualizado a las 19:20 h.

Cada vez es más habitual la existencia de peñas celtistas mucho más allá de las fronteras de Vigo y su comarca. Las hay en el extranjero y en diferentes autonomías españolas. También repartidas por toda Galicia. Pero solo una convive con el hecho de apoyar al Celta desde la ciudad del eterno rival: es la peña de A Coruña, Norte Celeste, fundada en el verano del 2011 y que actualmente supera el medio centenar de miembros.

Esos integrantes viven con naturalidad el hecho de estar rodeados de deportivismo, algo que raramente les ha traído quebraderos de cabeza. «Formalizamos la peña poco antes de un derbi y hubo quien lo entendió como una provocación, aunque no fue más que una coincidencia», recuerda su presidente, Javier López. Pero los problemas no pasaron de algún que otro comentario desafortunado en las redes sociales y desde entonces han desarrollado su actividad con normalidad. «El resto de peñas nos apoyaron y nos dieron una acogida espectacular. Igual sí hace gracia o causa más cariño o cierta simpatía el hecho de que estemos en A Coruña. Pero no dejamos de ser una más».

Norte Celeste está representado en cada partido que el Celta disputa como local.
Norte Celeste está representado en cada partido que el Celta disputa como local.

El colectivo surgió a través de un foro. La red sirvió para que celtistas que seguían los partidos del Celta solos en sus casas contactaran y crearan Norte Celeste -nombre escogido por votación tras desechar otros como Celtas do Norte, Ártabra o Norterra- para disfrutar el celtismo juntos y a contracorriente. «No nos conocíamos de nada. Luego sí que algunos fueron trayendo amigos», narra. Y así pasaron de los diez miembros fundadores a los 60 actuales. La fluctuación de gente es otra de sus características atípicas. «Somos unos 30 fijos y luego hay bastante entrada y salida, sobre todo por estudiantes que vienen nuevos o que ya terminan», añade Javier.