Arribada, la necesidad de compartir el celtismo hecha peña

La agrupación de Baiona nació en el 2012 para cubrir el vacío que había dejado la desaparición de su antecesora

Representantes del colectivo, en la zona  mixta de Balaídos durante una visita al estadio.
Representantes del colectivo, en la zona mixta de Balaídos durante una visita al estadio.

Vigo

Un lugar como Baiona, que respira celtismo por los cuatro costados, no podía estar más tiempo sin una peña del Celta. Ese fue el pensamiento de los fundadores de Arribada Celeste -un grupo de siete amigos que hoy ha crecido hasta superar el centenar- cuando decidieron tomar la iniciativa y poner en marcha su colectivo, allá por marzo del 2012. «Estábamos en Segunda y a partir de ahí vino todo rodado para el equipo, hasta conseguir ese año el ascenso. Junto con otras peñas que nacieron en la misma temporada, como Irmandiños, bromeábamos con que le traíamos suerte», recuerda su presidente, Víctor Rodríguez.

La tradición celtista del municipio ya había tenido fruto en una peña anterior, Monte Boi, que acabó por disolverse y muchos de cuyos miembros forman parte ahora de Arribada. «Quedó ese vacío y pensamos que había que retomarlo. Los antiguos miembros no participaron en la fundación, pero nos contaron sus vivencias, lo que hicieron y lo que supuso». Conocer de primera mano a su antecesora, asegura,  les sirvió «como estímulo».

Dos de los socios más pequeños, sobre el césped de Balaídos.
Dos de los socios más pequeños, sobre el césped de Balaídos.

Víctor no duda en definir a Arribada como «una peña de pueblo», con todo lo bueno que eso supone. «Siempre hago la diferencia entre una de Vigo, que suele tener un perfil más joven o más determinado, y una como la nuestra, donde cabe gente de todas las edades, desde niños a mayores», comenta. Algunos de ellos, sobre todo los de más edad, no son asiduos a Balaídos por sus circunstancias, pero no dudan en «sumarse como miembros para colaborar con la peña y contribuir a fomentar el celtismo en Baiona».

Así, los componentes de Arribada se dividen en dos grupos cuando el Celta ejerce como local: los que van al campo y los que se reúnen en su sede baionesa, Pórtiko, donde para los partidos a domicilio ya sí que se juntan todos. «Allí vivimos los partidos muy intensamente, con la gente de pie animando, no como en una cafetería convencional. Tenemos la suerte de que el dueño es directivo y eso facilita mucho las cosas. Además, al ser un pub, cuando el resultado acompaña ya enganchamos con la fiesta», comenta divertido. En Vigo también tienen sede, el Reencontro. «Ya anunciamos los partidos con dos horarios: los que no van, a tal hora en Pórtiko, y los que sí se desplazan a Vigo, en este otro bar abierto a toda la gente de Baiona, sean o no de la peña». Una doble sede a la que se acaba de unir una tercera nada menos que en Madrid, donde están sacando adelante lo que consideran como una delegación.

Los integrantes de Arribada, en su sede, Pórtiko, el día de la inauguración.
Los integrantes de Arribada, en su sede, Pórtiko, el día de la inauguración.

Arribada presume de ser una peña activa en las redes y que cuenta con su propia web a modo de «tablón de anuncios» para que a ningún socio se le escape detalle. Suelen acudir a algunos desplazamientos junto con peñas amigas -«la relación con todas fue magnífica desde el principio», asegura el presidente- y también organizan un torneo en verano, el memorial Jaime Vilar Estévez, con la participación de otras agrupaciones celtistas aprovechando que Baiona se convierte en la época estival en «un referente para el turismo de la zona». Cuentan, asimismo, con sus propias camisetas, sudaderas y bufandas y les resulta increíble «vérselas ya a gente que ni conoces», lo mismo que comprobar cómo algunos de sus miembros trabajadores del mar se llevan las banderas de la peña en las embarcaciones.

Vienen de vivir una fiesta de la Arribada -ese nombre arrasó en la tormenta de ideas que hicieron para bautizar a la peña y no hubo dudas- agridulce en la que el resultado del partido de Villarreal no pudo contribuir a la fiesta. Pero toca pasar página y pensar en el próximo encuentro, así como en los preparativos de su tercer aniversario, ya a la vuelta de la esquina. Se cumplen casi tres años del día en el que Bustos y Catalá fueron testigos de la primera de muchas veces en las que su sede se quedaba pequeña para el celtismo baionés. «Decíamos: ''¿Pero a dónde vamos con 180 socios?''. La peña da mucho trabajo, pero es gratificante. El balance de este tiempo es inmejorable».

Con la bufanda de Arribada, en un desplazamiento.
Con la bufanda de Arribada, en un desplazamiento.

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