Vuelan las entradas para la cita con la Juve a tres semanas vista

La Voz VIGO

GRADA DE RÍO

Aficionados del Celta, en el partido ante el Málaga.
Aficionados del Celta, en el partido ante el Málaga. Xoán Carlos Gil

Ayer quedaban seis boletos disponibles a la venta

28 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Seis entradas eran las que quedaban disponibles a media tarde de este domingo para el primer partido que el Celta disputará como local en Balaídos en la Europa League esta temporada. Y la cuenta atrás ya ha comenzado. Porque aunque buena parte de la atención está puesta en el desplazamiento a Glasgow, tras el parón llegará la visita al Elche del domingo 11 de octubre y, solo cuatro días después, el jueves 15, el reencuentro con el conjunto italiano.

 

Excluyendo las zonas VIP, donde también quedan disponibles localidades contadas, las butacas a la venta ayer eran seis, repartidas entre Tribuna Alta y Tribuna Baja. En el resto de gradas —Río, Marcador y Gol—, ni un solo hueco. Esto no significa necesariamente que no vayan a aparecer nuevas entradas a la venta, pues hay que recordar que los abonados pueden ceder sus carnés hasta cuatro horas antes del inicio del partido. Pero apunta a que hacerse con una de las que se vayan liberando va a ser como encontrar una aguja en un pajar.

Así, puede repetirse, en lo que al aforo se refiere, un escenario similar al del antecedente de visita de la Juventus a Balaídos. Fue el 9 de marzo del año 2000, en el mítico 4-0 que pasó a la historia como una de las grandes gestas del EuroCelta de esos años. Por aquel entonces, no se facilitaban cifras exactas de asistencia a los encuentros, pero el aspecto era de prácticamente lleno, según quedaba reflejado en la crónica de La Voz de la época: «Unos 30.000 espectadores casi llenan Balaídos», se podía leer.

Aquel día solo habían acudido al municipal vigués 70 representantes de la afición italiana, que tampoco había respondido en la ida —entonces, el formato de aquel enfrentamiento era el de eliminatoria—, con solo 10.000 hinchas en el estadio Delle Alpi. Y no les había merecido la pena a los que se desplazaron a Vigo, pues presenciaron una noche gloriosa para quienes la vivieron. Habían sonado la Rianxeira y Escándalo y había sido un partido plácido de principio a fin, con el primer gol subiendo al marcador cuando los más rezagados todavía estaban acomodándose en sus asientos. Sería difícil pensar en que algo así pueda repetirse, pero ya sea por el factor nostalgia o simplemente por la ilusión que no ha dejado de despertar el Celta de Claudio Giráldez, parece claro que nadie se lo quiere perder.