El entrenador del Celta se va con la sensación de que «tras aguantar el arreón», debieron ganar y de que perdieron dos puntos
04 sep 2026 . Actualizado a las 00:12 h.El entrenador del Celta, Claudio Giráldez, señalaba tras el empate ante la Real Sociedad que había sido un encuentro similar al de Mestalla. «Hemos ido madurando a lo largo del partido», valoraba a modo de lectura positiva. Pero en el otro extremo, admite que tienen «problemas en la toma de decisión en la última acción». «No estamos viendo nada, estamos encontrando situaciones clarísimas, ventajas para poder tener más ocasiones y nos las hemos encontrado», lamenta Con una parte para cada equipo, cree que el empate es justo.
En su análisis, el porriñés admite que el conjunto local fue capaz de embotellarles durante quince o veinte minutos, pero que fueron de menos a más. «Fue una buena segunda parte nuestra, de control absoluto, apretando bien», recalca. Pero le queda la espina de no hacer daño en el último tercio, insiste. «Nos falta ahora ese punto de ambición, de acierto, de atrevimiento... Cada uno que lo llame como quiera. Son cuatro o cinco situaciones claras en cada tiempo que no acaban ni en un ‘uy'. Tenemos capacidad para hacer mucho más daño», dice.
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En cualquier caso, se va de Anoeta con la sensación de que «el camino es el de este partido: sufrir cuando toca, evolucionar, imponerte», dice. «Hemos perdido dos puntos. Hay que convertir en ocasiones los números», exponiendo que en la recta final del encuentro, «si enganchas un par de pases hacia adelante, era para haberlo ganado».
Giráldez explica que a su equipo «costó interpretar dónde dar tiempo al rival para apretar. «Hemos jugado con un poco de miedo a ir hacia adelante. Ellos tienen mucho talento y nos ha tocado estar en bloque bajo más tiempo del que nos gustaría», profundiza. Pese a ello, le parece que «tras aguantar el arreón» de la primera mitad, debían haber ganado.
Así, aunque haga lecturas positivas, tampoco esconde el técnico que es importante que «los resultados lleguen pronto», igual que los goles, que les darán confianza. «Así, lo que hoy vemos como la persiana bajada en el último tercio se vería de una manera distinta». Con todo, se fija en que «es difícil puntuar en esta liga fuera de casa» y recuerda que ahora espera el Coliseo. «Vamos a Getafe dentro de cuatro días, otro campo difícil. Nos va a requerir de esa parte ofensiva, que no estamos siendo capaces de atrevernos», insiste.
Pero tiene claro que «la imagen es la de hoy», si bien necesitan «tener mejores sensaciones y acertar un poco más». Sobre Couhabi Driouech, señal que quizás le dieron minutos de más para cómo está físicamente, aunque confía en lo que aportará.
Preguntado por la jugada polémica en la que Guedes reclamó penalti por un agarrón de Álvaro Núñez, el preparador céltico respalda el criterio arbitral. «Puede ser falta o penalti, pero el árbitro ha sido coherente al no pitar cualquier contacto con falta. Me gusta ese estilo de arbitrar, que los partidos fluyan y no se pite tanto. Aunque entiendo que si fuera aficionado de la Real, diría que es penalti», reconocía.
Respecto al planteamiento táctico para contrarrestar el esquema de Pellegrino Matarazzo, detallaba las modificaciones introducidas en el centro del campo. «Entendíamos que, ante su dibujo con un pivote como Yangel o Turrientes, debíamos modificar la altura de Antañón para generar espacio en la construcción. Al final, por nuestra formación, les obligamos a defender muy abiertos. Rino siempre te cambia las presiones y estamos alineados en esa forma de entender el fútbol. Eso es lo bonito de este deporte», afirma.