El técnico del Celta ve similitudes entre su próximo rival, la Real Sociedad, y el anterior, el Athletic Club, ante el que admite que el equipo hizo, por momentos, todo lo contrario a lo que le gusta como téncico
02 sep 2026 . Actualizado a las 17:24 h.El entrenador del Celta, Claudio Giráldez, ha elogiado este miércoles, en la víspera de visitar a la Real Sociedad, el trabajo que está llevando a cabo su técnico, el estadounidense Pellegrino Matarazzo. «Es un equipazo, con un buen entrenador, que le ha dado una vuelta de tuerca a un trabajo muy bien hecho por Imanol (Alcuacil), de Sergio (Francisco) y del club en general. Es el vigente campeón de Copa, está en Europa League, como nosotros, y sabemos que siempre es complicado jugar en Anoeta, donde perdimos la temporada pasada estando, para mí, muy bien en la primera parte y muy mal en superioridad numérica», recuerda.
El objetivo ahora es «construir un equipo más sólido de lo que se vio en el último partido», señala. Ante un rival del que dice que tiene« muchas cosas parecidas al Athletic Club, en cuanto al ritmo de juego, a la presión, a la capacidad de correr transición», que es lo que considera que más les costó ante los de Edin Terzic. «Más allá de que no atacamos bien y no salimos bien de la primera presión en la primera parte, nos hicieron mucho daño después de los robos, igual que la Real Sociedad el año pasado en el partido allí. Tenemos que estar bien equilibrados, atacar mejor para perder la pelota más alto cuando la perdamos», concreta.
Giráldez dice que la Real posee «capacidad individual, igual que el Athletic, en ataque posicional, o en situaciones de espacio hacerte mucho daño». Y destaca que su rival de esta cuarta jornada «varía mucho el perfil en función de los que tenga el medio campo para arriba», y eso hace que su ajuste tenga que ser bueno. «No es lo mismo que juegue Kubo pegado a la derecha, que juegue por dentro Sucic, como han hecho últimamente, ya que es un extremo, un jugador más de dentro, o que esté Guedes, que se está cortando por dentro todo el rato. O que juegue con Oyarzabal y Oskarsson arriba, o que el tercer jugador de dentro sea Soler, un jugador más de construcción», desgrana. Habla de una variabilidad que hace que vaya a ser importante ajustarse bien tanto en la presión como en cómo les «pueden correr en función de cómo estén esos cuatro jugadores altos de ellos».
En este sentido, señala que su equipo necesitará mejorar el rendimiento defensivo que ofreció ante el conjunto rojiblanco, especialmente en una primera parte en la que «no» le gustó «nada» del equipo a nivel defensivo porque sabían «el planteamiento» que les iba a hacer el rival. «Hicimos todo lo contrario a lo que me gusta como entrenador. Dimos mucho tiempo a situaciones de duelo, no estuvimos bien con los lejanos, el equipo estaba a unas distancias que no me gustaron. Además, no fuimos capaces de ajustarnos en bloque alto ni una vez y no regresamos a los segundos balones. Y luego en bloque bajo tuvimos prisa en salir en vez de ordenarnos antes de salir», recapitulaba.
Un punto de nueve
A la cuestión de si la exigencia de este partido aumenta al llevar un punto de nueve, el porriñés argumenta que la exigencia se la marcan ellos y no está en la jornada 4, sino en cada una, en la 1 y, sobre todo, en cómo lleguen a la última. «Tenemos que tener tranquilidad en la jornada que estamos, pero autoexigiéndonos nosotros para mejorar cosas que no hemos hecho bien, sabiendo que no son los puntos que nos gustarían a día de hoy y que hemos podido hacer más», plantea.
Tiene claro que haciendo partidos o partes como la primera ante el Athletic Club, van «a sumar de cero». «Ojalá desde mañana empecemos a sumar de tres en tres, si puede ser, y si no, a sumar y, sobre todo, a recuperar sensaciones que habíamos tenido en pretemporada o en los momentos finales contra Osasuna», expresa. Asume que muchas veces «se construye mucho mejor cuando ganas, se tiene más paciencia y todo parece más bonito», a pesar de que haya cosas negativas, pues «cuando ganas, el ruido o las dudas son menos».