Desde que llegó a Vigo, el futbolista camerunés del Celta Fortuna exhibió condiciones que hacían pensar que podía llegar alto
26 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Compartí vestuario con Milla en los tres años de juveniles. Él vino desde el Fursan Hispania a entrenar con el Celta, si no recuerdo mal, en cadetes de segundo año. Ahí ya se le veía un jugador con proyección y a la siguiente temporada, la primera de juveniles, ya lo ficharon para que formara parte del equipo.
Al principio, fue complicado, porque no le pudieron hacer ficha hasta el mercado de invierno. Él entrenaba como un jugador más durante todos los meses de pretemporada y principios de liga hasta que en enero pudo jugar. Después de ese primer año de adaptación, comenzó a ser más importante para los entrenadores, se le veían condiciones para llegar a jugar en el fútbol profesional, sobre todo, en el último año de juveniles, donde dio un paso adelante en la posición de carrilero.
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Encajó perfectamente por ambas bandas, llegando a debutar ese año con el Celta Fortuna y rindiendo a muy buen nivel, consiguiendo luego promocionar y tener ficha la temporada pasada. Antes, solía jugar de extremo en cualquiera de las dos bandas, con muy buenas condiciones de uno contra uno. Pero a medida que se fue utilizando en la cantera el sistema de Claudio Giráldez, con defensa de tres centrales y dos carrileros, se amoldó muy bien ahí.
Es un chico muy alegre, generoso con los compañeros y que siempre está haciendo bromas. Cuando llegó, la adaptación fue fácil dentro de lo que cabe, porque vivía en la residencia con muchos compañeros del equipo, sumado a que estudiaba conmigo y con bastantes más en Los Sauces, donde le ayudaron con el idioma, aunque ya se manejaba y lo entendía.