Pablo Coira entrenó dos años al primer jugador de la academia de Míchel Salgado en fichar por el Celta, que brilló con el Fortuna ante el Andorra
26 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Pablo Coira trabaja en el Fursan Hispania desde hace unos catorce años y fue allí donde el excéltico tuvo ocasión de conocer y entrenar durante dos temporadas a Germain Miller, Milla (2006). Aquel chaval camerunés de 14 años que llegó al club de Míchel Salgado lleva desde el 2022 en el Celta y el lunes se convirtió en el hombre del partido en el triunfo frente al Andorra en Balaídos, asistiendo en dos de los cuatro goles. «Estamos muy contentos y orgullosos de ver a un jugador nuestro por la tele, como decimos aquí», comenta Coira desde Dubái.
El exfutbolista y actual entrenador conoció a un Milla sub-14 que, por a normativa FIFA, todavía no podía poner rumbo a clubes europeos hasta que alcanzara los 16, la edad a la que se incorporó al club celeste. «Su padre habló con Míchel y cuando nos dijo que venía un hijo de la leyenda Roger Milla nos quedamos sorprendidos. Yo me acordaba de él en los mundiales hace no sé cuántos años», confiesa. Pero la sorpresa iba a ser mayor conforme fue viendo sus cualidades como futbolista.
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Se quedó dos años en la residencia que tienen y siguió progresando con ellos. «Coincidió con Anthony Khayat, que ahora está también en el Celta —actualmente, recuperándose de una lesión de gravedad—, y fueron la mejor generación que pasó por aquí», valora. Lo retrata como alguien «callado hasta que coge confianza» y en el terreno de juego, un futbolista «con mucho desparpajo». «Esa timidez que le veías fuera del campo desaparecía dentro, era lo contrario. Era especial», describe.
Le tocó aclimatarse a una nueva ciudad y desenvolverse en otro idioma, pero fue capaz de seguir puliendo unas cualidades que llamaban la atención, más allá del lógico margen de mejora. «Había aspectos tácticos que tenía que ir cogiendo, como todos los niños. Pero sus principales virtudes eran su descaro, su uno contra uno, su lucha y su entrega. Era ya entonces muy solidario con sus compañeros», afirma Coira. Y jugaba en posiciones de ataque, donde «siempre se destaca más».
Porque el que ahora ejerce de carrilero se desenvolvía antes en posiciones más adelantadas, en banda o por dentro en alguna ocasión. «Con la estructura de aquel equipo, era donde más destacaba», explica Pablo Coira, que lo ve como un jugador circulante del que siempre confió en que encontrara su sitio en el Celta. «Cuanto más tarde te incorpores a un club grande, mejor, porque desde alevín o benjamín es muy difícil llegar arriba, es un proceso más largo. Él llegó al Juvenil B, se consideró que tenía potencial ya en una edad ya importante», plantea.
Coira elogia el trabajo de cantera del Celta y constata que hoy las puertas están más abiertas para futbolistas foráneos que años atrás. «Hay una internacionalización y se fichan más jugadores de fuera para la cantera», indica. Y añade que en el caso de Milla, «llegó en el momento justo y supo hacerlo muy bien para aprovecharlo», algo que supone una gran satisfacción para el Fursan. «Llevamos años con el convenio en marcha y jugadores viniendo unas semanas a entrenar, pero Milla fue el primero en firmar un contrato y es un motivo de orgullo enorme, porque no es habitual que de una academia de Emiratos salga un jugador al fútbol europeo», cuenta.
No solo eso, sino que ha llegado a ser profesional y ha comenzado con buen pie esa andadura en Segunda tras un camino con sus complicaciones. «No es fácil para un niño que viaja solo, viene a nuestra academia, después a Vigo… Supone sacrificios. Pero aparte de las cualidades futbolísticas, tiene constancia y trabajo, y eso supone bastante camino hecho», reflexiona. Lo sigue viendo «en un proceso de aprendizaje, aunque sea a un nivel alto». De hecho, la temporada pasada estuvo lejos de ser indiscutible en el once. «Con tantos jugadores de nivel, habrá altibajos. Ahí es importante la paciencia del club. Va a ser imposible mantener siempre el nivel de este partido, pero ojalá logre continuidad», anhela.
Completamente integrado en Vigo, Coira cuenta que Germain va cada vez mejor con el español, aunque cuando se ven siguen hablando inglés por inercia. El hecho de que sea hijo de una leyenda no es un tema del que suela hablar mucho, pero sí algo que le enorgullece. «En cuanto a consejos y a encaminarle, no hay duda de que le habrá ayudado muchísimo», dice Coira. A sus 20 años, le queda mucha trayectoria por delante, pero el Celta Fortuna-Andorra de este lunes seguro que pasa a formar parte de sus partidos más especiales. En el Fursan Hispania esperan que sea solo el comienzo.