Balaídos registró un gran ambiente, con Tribuna llena, y el celtismo empujó al equipo de Fredi Álvarez
08 jun 2026 . Actualizado a las 18:42 h.Dos semanas después de que la temporada del primer equipo terminara, Balaídos volvió a entrar en escena. Esta vez, era el filial, el Celta Fortuna, el que buscaba el premio mayor, que en este caso era llegar a la final del playoff por el ascenso. Y en ella estará un segundo equipo celeste que fue capaz de congregar a 7.249 espectadores que llenaron la grada de Tribuna e hicieron que Marcador -a donde se desplazaban los que no cabían en la grada principal del estadio- presentara también un gran aspecto.
Aunque la previa, con menos aficionados y con los jugadores llegando por su propio pie como es habitual en el B, delataban que aquello no era un partido del primer equipo, dentro las diferencias fueron muchas menos. La Oliveira dos cen anos resonó con fuerza y la grada de animación fue el pulmón de un estadio donde sonrió primero la animosa afición del Europa, situada en la esquina de Tribuna Baja con Gol, que había recibido a los suyos con bengalas y que había convivido con el celtismo en gran sintonía en las horas previas al choque.
Se adelantaron los visitantes, pero cuando el colegiado pitó el primer penalti a favor de los célicos, y pese a que se revisó, sonó por primera vez «que sí, joder, que vamos a ascender». Se repetiría con los otros dos goles, los que propiciaron el desenlace perfecto. Saltos, abrazos, aplausos, gestos de deportividad con los rivles también, felicitaciones de Marco Garcés y de la presidenta, Marián Mouriño, a pie de campo, y un Shalalalala para celebrar que este filial ya ha hecho historia y quiere más.
Garcés y @mmourino felicitan a los jugadores y a Fredi ? pic.twitter.com/95sMsleIFb
— Grada de Río (@gradaderio) June 7, 2026
Fue también una tarde de Rianxeira, que se pudo escuchar cuando los vigueses dominaban 3-2 con pocos minutos de la prórroga por delante. «Todo o estadio» se pudo oír en varias ocasiones, y efectivamente, todo el celtismo presente se entregó a un equipo que ha enganchado a un celtismo «espectacular», en palabras de Fredi Álvarez -cuyo nombre se coreó en la celebración final- y que es «una locura», según expresaba Hugo González. Todo apunta a que el aforo de ayer se superará dentro de dos semanas con la Ponferradina, aunque antes, los vigueses deben visitar El Toralín.