Borja Iglesias alcanza su cima

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

Borja Iglesias estuvo en todas las convocatorias de la selección desde octubre y ahora recibe el premio del Mundial.
Borja Iglesias estuvo en todas las convocatorias de la selección desde octubre y ahora recibe el premio del Mundial. Ángel Martínez / RFEF

El delantero compostelano del Celta completa una temporada redonda con la convocatoria para su primer mundial tras volver a la selección

26 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Difícilmente Borja Iglesias Quintás (Santiago, 1993) podría imaginar en agosto del 2023, cuando pidió un «un fútbol más justo, humano y decente» y renunció a la selección por el caso Jenni Hermoso, que tres años escasos después iba a estar convocado para un Mundial de fútbol. El compostelano del Celta estará en la cita de Estados Unidos, México y Canadá como uno de los tres delanteros de Luis de la Fuente. La convocatoria mundialista es el broche de oro a un año en el que repitió clasificación para la Europa League con su club y en la que fue pichichi celeste con 14 goles en liga, siendo cuarto en el ránking de Zarra.

Entre agosto del 23 y mayo del 26, dos cosas han cambiado primordialmente para el giro radical de los acontecimientos. Lo primero, que Borja aceptó volver a la selección española entendiendo que los tiempos habían cambiado y la situación con respecto al fútbol femenino era otra. «É unha segunda oportunidade e, ademais, demostrouse que tampouco estaba tan equivocado no que dixen», comentó de su retorno. Lo segundo, que su regreso al Celta le cambió la vida por completo. El Panda salió del Betis harto de fútbol y pensando en la retirada, pero Claudio Giráldez le abrió un mundo nuevo, como él mismo comentó. De su mano, Borja recuperó el olfato goleador, el gusto por el fútbol y llamó la atención de Luis de la Fuente, que lo recuperó para la selección.

«Ha hecho un año brutal y está en ese grupo que lleva toda la temporada prácticamente entrando en las convocatorias. Creo que va a ser un fijo», aventuró su entrenador en el Celta la semana pasada; acertó de pleno. La mundialista es la cuarta llamada seguida para el delantero celeste tras las de octubre, noviembre y marzo. En la primera de ellas, la de su regreso casi tres años después, no estaba inicialmente en la lista, sino que fue convocado luego, para sorpresa de todos, él mismo, el primero.

Porque poco antes, preguntado al respecto en unas declaraciones pospartido, había afirmado que no contaba con estar por una razón muy simple: que sabía que no figuraba en la prelista. Pese a ello, acabó entrando y sumó 25 minutos frente a Georgia y la segunda parte ante Bulgaria, duelos clasificatorios para el Mundial en el que ahora también tomará parte. Al mes siguiente, salió a falta de 19 minutos en el triunfo frente a Georgia por 0-4. Y ya en marzo, tuvo participación en el empate sin goles contra Egipto en el amistoso disputado en Cornellà, saliendo en el 62.

En todos estos encuentros, Borja Iglesias ha demostrado que es un delantero distinto al perfil tipo de la selección, que no solo puede utilizar su cuerpo para proteger el balón, sino que tiene calidad técnica y se asocia con sus compañeros de equipo, descargando el juego, aguantando el balón y proyectando incluso la salida como hace en el Celta. Un complemento ideal como alternativa a Oyarzabal, el más titular de todos, y Ferran Torres.

Con la selección el compostelano tiene pendiente el estreno goleador pese a gozar de un buen número de oportunidades, mientras que en el Celta ha sido el pichichi del equipo por segunda temporada consecutiva, en este caso, con 18 goles: 14 en liga, dos en Europa League y otros tantos en Copa del Rey. Su última diana fue una auténtica obra de arte ante el Atlético de Madrid: una picada para dejar sin recursos a Oblak.

Curiosamente, hace cuatro años, Borja Iglesias también estaba en la prelista y, finalmente, se quedó fuera, por eso siempre mostró su recelo hasta que finalmente se oficializó. «Encantaríame estar, pero intento non pensar moito niso e centrarme no meu día a día. É algo que me ilusiona», dijo a La Voz en marzo.

El anuncio le cogió de mini vacaciones en Ibiza, el sábado tendrá que estar en Madrid y luego le espera un largo mes y medio vestido de rojo. En Vigo nadie le espera hasta el mes de agosto.