El equipo vigués, con problemas de efectivos en el doble pivote y avisado de la estadística con los equipos en descenso en casa, busca ante el Levante un triunfo que le deje al borde de sellar el pase continental
12 may 2026 . Actualizado a las 15:13 h.El Celta está a dos pasos de certificar su clasificación para una competición continental por segundo año consecutivo, algo tan extraordinario que sería la segunda vez a la largo de su centenaria historia (en la ocasión anterior fueron seis cursos seguidos), y en la tarde de este martes, quiere dar el primero ante un Levante que visita el estadio vigués apurando sus opciones de permanencia. El cuadro de Claudio Giráldez está avisado: cada vez que llega un equipo en la zona de descenso, se lleva los puntos de Vigo, como sucedió recientemente ante el Alavés y el Oviedo. Además, a los celestes les aumentan los problemas en la sala de máquinas y el concurso de Ilaix Moriba está en el aire, aunque entrase en la convocatoria. Después de reinventar el doble pivote en infinidad de ocasiones, todo apunta que Hugo Sotelo y Fer López, dos canteranos de buen pie, tendrán que duplicarse.
La escuadra viguesa comienza la antepenúltima jornada en la sexta posición (Europa League) y con cinco puntos de ventaja sobre su más directo perseguidor, un Getafe que este miércoles recibe al Mallorca. Los célticos buscan su tercera victoria consecutiva y darle continuidad al punto de inflexión como locales después de ganar al Elche, pero sin olvidar que Balaídos no ha sido el vergel de otras temporadas y que el Celta se ha convertido en excelente anfitrión para los equipos metidos en problemas: el Alavés remontó tres goles para llevarse un triunfo con el que nadie contaba y el Oviedo, en el peor día de los celestes, firmó un sonrojante 0-3 en un partido a caballo de las dos contiendas de cuartos de la Europa League con el Friburgo.
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Y este Levante tiene más argumentos. Porque en la segunda vuelta ha sumado un punto más que el Celta (22 frente a 21), porque de la mano del luso Luís Castro se ha convertido en un equipo camaleónico e intenso y porque está explotando la baza de Espí, un delantero de talle largo (1,94 centímetros) con pasado en la cantera granota que se ha convertido en una amenaza por su facilidad para el fútbol aéreo. El complemento al juego de futbolistas de buen pie como el recuperado Iván Romero, el lesionado Carlos Álvarez o Víctor García, uno de sus talentos.
Frente a la necesidad levantinista, aparece la ilusión del Celta por conseguir un segundo billete continental consecutivo con el que casi nadie contaba. Y para dar el penúltimo paso, Claudio Giráldez tiene que solucionar antes de nada una vía de agua en la sala de máquinas. Tras quedarse sin Miguel Román, perdió a Matías Vecino, que todavía no está para entrar en la convocatoria, se inventó un doble pivote con Ilaix Moriba y Fer López y esta tarde le debe dar una nueva vuelta de tuerca con Sotelo en la recámara si el hispanoguineano, como parece, no está en condiciones. En este escenario, Hugo sería el seis y Fer repetiría en la posición de ocho.
Para las bandas, todo apuntaba que Javi Rueda sería uno de los nombres de refresco, pero el malagueño también arrastra molestias y Óscar Mingueza y Sergio Carreira podrían repartirse los costados, como hacen habitualmente. En ataque, como la última vez, el cambio puede ser total, con Iago Aspas, Ferran Jutglá y Hugo Álvarez tomando la alternativa del trío del Metropolitano. En defensa, con Yoel Lago asentado, Claudio parece haber encontrado la solución a la ausencia de Carl Starfelt.