Los dos, más acostumbrados a atacar, taparon la falta de medios posicionales
05 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La falta de efectivos en la sala de máquinas llevó a Claudio Giráldez a reinventar los roles de los centrocampistas. Ilaix Moriba ha jugado dos de los tres últimos partidos como pivote defensivo, ocupándose en la última ocasión de marcar a Gonzalo Villar, y Fer López exhibió su cara más obrera el domingo para anular a Febas. Los dos ayudaron a que el Celta fuera capaz de defenderse en bloque bajo, encajando tan solo de penalti pese a presentar una línea de tres centrales de emergencia.
El movimiento más llamativo fue el de Fer López. Por dos motivos: porque que es más habitual en la última línea que en doble pivote y porque, en esta ocasión, su trabajo fue más defensivo que constructivo. «Queríamos emparejarlo un poco más con Febas, que para mí es el epicentro de ellos, el jugador que sale de situaciones de pares desde la conducción, desde las paredes y desde el talento», explicó Claudio Giráldez, que calificó de «soberbio» el papel defensivo del canterano vigués. «Le ha quitado mucho tiempo y le ha hecho muchos robos», añadía. En concreto, le quitó el balón en siete ocasiones.
Con respecto a Ilaix Moriba, el porriñés ya comentó después del partido del Camp Nou que «tiene más capacidad para jugar bajo de lo que él realmente piensa, pero también tiene que habituarse a esa situación, como lo hizo Miguel Román en su momento» y el hispanoguineano repitió esa condición de mediocentro posiciona ante el Elche y salió airoso de su cometido, recuperando balones y presionando a sus rivales.
La ayuda de Jutglá
En la ayuda de los mediocentros también apareció Ferran Jutglà en la segunda mitad para emparejarse con Aguado en la salida de balón, además de ejercer de nueve, y en la primera, tanto Javi Rodríguez como Álvaro Núñez, alternándose, se colocaban en el medio campo para intentar interceptar los pases en largo de Matías Dituro, el portero del Elche.
«Sabemos que ellos hacen una cosa muy bien, que es que intentan llevarte a zonas incómodas», comentó el entrenador celeste, que desveló que la idea era intentar emparejar a Álvaro Núñez «con un delantero en última línea», teniendo en cuenta que el vasco domina menos el juego directo. El resultado fue que cuando la idea funcionó, los célticos fueron capaces de robar.
La entrada de Manu Fernández tras el descanso también tuvo su miga táctica, ya que el naronés se puede adaptar mejor al juego de carril cuando Sergio Carreira pasaba a ocupar el pasillo central como hace habitualmente.
Estos movimientos permitieron al conjunto vigués recuperar su solidez en bloque bajo, un aspecto que había decaído en los últimos tiempos, porque aunque el Elche tuvo el balón (66,6 % de posesión), los tiros a puerta fueron los mismos: cuatro de cada equipo, con la salvedad que el Celta tuvo un 75 % de efectividad y los de Eder Sarabia marcaron de penalti.