Los vigueses, con las pilas cargadas, buscan un punto de inflexión a sus últimos resultados y a su pésima dinámica en casa ante un Elche en racha
03 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Celta necesita que el partido de esta sobremesa sea un punto de inflexión. Para reencontrarse con el triunfo, para romper una racha de más de dos meses sin ganar en casa, para dejar de ser el peor local de toda la liga y para reengancharse a la pelea por Europa, sin mirar la competición, porque Claudio Giráldez firma la Conference League con los ojos cerrados, ahora y el pasado mes de agosto. Además, los vigueses tienen una pequeña cuenta pendiente con el Elche, que fue muy superior en el partido de la primera vuelta.
Para comenzar, el partido de esta sobremesa es una revisión general de cara a la recta final de un campeonato al que le restan cinco partidos en poco más de tres semanas. Por primera vez en muchos meses, el Celta tuvo una semana limpia para preparar el partido a conciencia después de limpiar la mente y recargar las pilas tras 50 contiendas consecutivas de máxima exigencia. «Hemos tenido una semana que creo que hace tiempo no que no veía en cuanto a energía y alegría», dijo el entrenador.
Ahora llega el momento de plasmar esa recuperación en el campo para apurar el paso para acabar entre los seis primeros, la única posibilidad a día de hoy de repetir en Europa la próxima campaña. Y la primera premisa pasa por cambiar la dinámica en Balaídos, donde los célticos únicamente ganaron cuatro partidos de los 16 disputados, una raquítica cantidad de triunfos que solo se repitió en otras cinco veces a los largo de toda la historia, la última, en la campaña 2006/2007, la del último descenso, un riesgo que ahora no existe porque los vigueses ya tienen los deberes de la permanencia hechos de un modo virtual.
Por el momento, son el peor local de la liga con solo 17 puntos, una pobre cosecha que no se daba desde la primera década del siglo y que sucede un año después de que el estadio vigués fuese un fortín (36 puntos tras 11 victorias, el triple que en la actualidad). «Me motiva jugar en casa y cambiar esos números, me motiva tener la posibilidad de dirigir a mi equipo en Balaídos. Tenemos que hacernos fuertes en estos tres partidos en casa», además de mantener la excelente tendencia a domicilio.
Para conseguirlo, los vigueses se deben sobreponer a las bajas, concentradas en la línea de centrales, y descubrir los caminos para superar a un rival valiente y camaleónico a partes iguales, que puede cambiar de dibujo y de altura con gran facilidad, y que además llega con una racha de tres triunfos consecutivos.
El pasado mes de septiembre, los ilicitanos cogieron al Celta a la vuelta de Stuttgart y me dieron un buen meneo y hoy son los celestes los que buscan una revancha que les devuelva la ilusión y el derecho a soñar con un regreso a Europa por la vía rápida.