«Nais Celestes», cuando el celtismo se trasmite... de hijos a madres

M. V. F. VIGO

GRADA DE RÍO

Las Nais Celestes son Ana Sánchez Sostre, Natividad Begoña López Martínez y Mari Carmen Simoes.
Las Nais Celestes son Ana Sánchez Sostre, Natividad Begoña López Martínez y Mari Carmen Simoes. Xoán Carlos Gil

Tres celtistas que lucen bufandas que las identifican como aficionadas del Celta en Marcador se engancharon al equipo a raíz de que lo hicieran sus hijos, que les regalaron esas prendas

03 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un alto porcentaje de aficionados del Celta han heredado esa pasión de sus abuelos, padres u otros ascendentes familiares. Es todo un clásico que, aparentemente, responde a la lógica de desarrollar una afición que te inculcan en la infancia. Pero también puede suceder al revés. Es el caso de María del Carmen Simoes Verde, Natividad Begoña López Martínez y Ana Sánchez Sostre, las tres celtistas que lucen en Marcador desde hace unos meses unas bufandas en las que se puede leer «Nais Celestes» y en la que también aparecen dibujadas sus caras. Se las regalaron sus hijos, Iván Fernández Simoes, Raúl Lomba López y Ana Rodeiro Sánchez.

Los dos chicos de ese trío de hijos celtistas se conocieron jugando al fútbol y en un viaje a Bilbao, coincidieron con Ana. «Los tres hicieron amistad y de ella surgió la de las mamás», cuenta Mari Simoes. Ella sí conocía a la progenitora de Raúl, pero no tenían roce, pero con el tiempo, acabaron haciéndose inseparables. «Vamos los seis juntos al fútbol, las madres y los hijos. Por eso en la Navidad del año pasado nos regalaron las bufandas», cuenta sobre esas prendas que ahora lucen orgullosas.

Las tres progenitoras, con sus respectivos hijos celtistas.
Las tres progenitoras, con sus respectivos hijos celtistas.

Simoes subraya que están viviendo el Celta de verdad gracias a sus hijos. «Ellos fueron quienes nos metieron ese gusanillo. Si no es por ellos, yo pasaría del fútbol totalmente, como hacía hasta ahora. Y gracias a los chicos, las Nais Celestes estamos aquí», celebra esta integrante -como los otros cinco- de la peña viguesa Le-Chuzas Celestes. Incluso el padre de Iván era del Barcelona y se ha pasado al Celta, y también algunos de los abuelos de los chavales se han empezado a interesar por el club gracias a la intensidad con la que lo viven estos tres jóvenes y, ahora, también sus madres.

Las tres Nais Celestes, que tienen entre 50 y 60 años e hijos de entre 25 y 30, se sitúan en la primera fila de Marcador Bajo. «Los chavales están por detrás de nosotras, que somos unas fanáticas. Nunca pensamos en tener tanto sentimiento por un deporte, que antes nos daba igual», confiesa. Los padres de los chavales, en dos casos, están en otras gradas y ella también había ido ocasionalmente. «No me llamó mucho la atención. Pero cuando Iván se hizo socio, empezaron a ir también mis padres, me animaron, empecé a ir más y ahí ya cambió la cosa», apunta.

Las bufandas de «Nais Celestes».
Las bufandas de «Nais Celestes».

En el caso de Mari comenta que no sabe explicar bien lo que ha encontrado en el Celta. «Disfruto de verlos ganar, de verlos jugar bien… Cuando ganan, estás feliz, y cuando pierden, hundida. Nunca pensé que el fútbol hiciera sentir tanto, que te pudiera provocar sentimientos tan grandes», desgrana. «Hasta que fui al campo y lo comprobé, es algo muy grande. Y a las tres nos ha pasado lo mismo», detalla. Además, no lo viven en un lugar cualquiera de Balaídos, sino en animación. «Estamos allí igual que los jóvenes, dándolo todo; te contagias de ellos. La primera vez que fui ya vi que yo no podía estar allí sentada. Lo vives de otra manera, más intensamente. No lo sé explicar bien, pero es genial. Tengo muchísimo sentimiento por el Celta».

Mari cuenta que su hijo siempre le decía: «Salen muchos reportajes de gente que cuenta que el celtismo les viene por su abuelo o su padre, pues si algún día te hacen un reportaje tienes que decir: ‘Yo voy al fútbol gracias a mi hijo, no a mi padre o a mi abuelo». Porque así es. Ganaron celtismo y ganaron una amistad estrecha. «Ahora las tres quedamos, estamos fuera del fútbol, aparte de estar siempre deseando que lleguen los partidos para juntarnos en Balaídos».

Las tres están integradas con la juventud en la grada de animación y en las previas.
Las tres están integradas con la juventud en la grada de animación y en las previas.

Celebra esta madre que el fútbol «también conlleva estas cosas, conocer gente y que tu hijo de veintipico años lleve a la madre de cincuenta y pico a donde están los jóvenes todos», porque más allá de lo que viven en el interior del estadio, también va a las previas y son «una más». «Estamos allí en medio y nos aceptan muy bien. Es precioso y todo es gracias al Celta», cuenta. Para quienes no las conocen, sus bufandas llaman la atención. «No pasan desapercibidas. Curiosamente, yo no pude ir a Lyon, la llevó mi marido y le hicieron una entrevista porque se fijaron en la bufanda», señala. Ahora, revela, quieren sumarles unas rosas para ir acorde con su peña, Le-Chuzas Celestes. Y ellas celebrarán el Día de la Madre este domingo encantadas de que sea en un lugar donde disfrutan con sus hijos, a quienes deben su cetlismo.