La gente está ilusionadísima con la posibilidad de la remontada del Celta ante el Friburgo pese a que los resultados del partido de ida y de liga, no inviten al optimismo. Percibo que todo el mundo tiene su pequeña confianza, que todos reconocemos la dificultad, pero el celtismo está ilusionado y quiere disfrutar del partido. Forma parte de un cambio positivo que hay en la afición y que me hubiera gustado vivir en mi carrera.
Todos somos un poco víctimas del último acontecimiento y en la ida todos tuvimos la sensación de que el Friburgo es un equipazo, que los alemanes aprietan, pero hay una pequeña posibilidad y me parece maravilloso que todo el mundo quiera pelearla hasta el último momento y disfrutar al máximo del proceso. Luego, ya nos quedaremos donde nos quedemos, pero manteniendo la ilusión y las ganas hasta el último instante.
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Es el típico partido para sacar aquel decálogo de las remontadas. Sería maravilloso meter un gol pronto y hacerle sentir al adversario que puede perder lo que ya seguramente creen conseguido. Si consigues que les entren dudas y les haces un segundo, probablemente llegaría el pánico y el Celta, por el contrario, se vendría arriba y cambiaría la eliminatoria.
El miedo y la responsabilidad en los partidos siempre son grandes, pero es diferente el de cuando aspiras a lograr algo que el de cuando ves que lo tienes ganado y aparece el riesgo de perderlo, que te puede atenazar. Habría que buscar esos dos primeros goles y un arreón final para, al menos, empatar la eliminatoria y luego ver qué pasa. No lo veo fácil, pero estoy un poco contagiado de todo el mundo. Es bonito creer y que no nos quiten la ilusión mientras podamos tenerla.
Creo que las palabras de Claudio Giráldez sobre que quien no crea no vaya son más un mensaje hacia adentro, a sí mismo y los más cercanos. Es una manera de decir que si tienen que creer en sí mismos y creo que está bien. La afición, a veces va al fútbol sin creer, pero con esa pequeña esperanza. Y también te gusta disfrutar del espectáculo tanto futbolístico como el que se produce en las gradas.
Probablemente, yo sí vaya a este partido. No soy muy de ir a Balaídos, en casa se está más tranquilo y me noto más capacidad analítica, pero también es una ocasión bonita.