Que todo lo que haya perdido el Celta contra el Friburgo sea solo una eliminatoria de la Europa League
GRADA DE RÍO
El partido entre Celta y Friburgo en Balaídos ha sido un tormento, pero hay que estar contentos y eso es lo que ha transmitido el público, que ha ido a disfrutar por haber llegado hasta donde se ha llegado. La diferencia entre los equipos fue abismal, como si fuese un partido de cadetes contra juveniles. El Celta no era capaz de dar tres pases, ni de superar las líneas del adversario ni su presión.
Sin embargo, reitero que está muy bien en la Liga y ha llegado a unos niveles en Europa en los que ya hay que poner en valor al equipo rival. Porque es innegable el valor de haber llegado hasta aquí. Eso es lo que piensa el público, que permanece con el idilio con su equipo, a pesar de los mazazos. Hay que tener cuidado con las críticas porque estos jugadores se merecen un respeto por cómo han llegado hasta aquí, por cómo lo hicieron, con más méritos que los contrarios. Pero ahora también han perdido por deméritos propios.
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El Celta está en una situación muy buena, pero hay cosas difíciles de comprender. Hay futbolistas que parece que se han olvidado de jugar, cambios que no mejoran nada la dinámica... Ante el Friburgo se han hecho cuatro cambios para variar apenas un poco. Hubo una búsqueda de nuevas situaciones que está claro que no se encontraron.
Después de la eliminación no hay un sabor agridulce, sino dulce, pero, por analizar lo que ha sucedido últimamente, hay que admitir que la eliminatoria no tuvo color. Lo importante es que el Celta solo haya perdido la eliminatoria y no el colmillo, la autoestima y la mentalidad. Que todo lo que se pierda sean esos dos partidos, y que se centre en lo que viene a partir de ahora.
Al equipo le vendrá bien que este fin de semana no haya competición de Liga, para poder reflexionar. Cuando uno forma parte del cuerpo técnico o es un jugador, se va a casa sabiendo perfectamente que no ha estado a la altura.