Un Celta que se ahogó en la presión alemana

Pedro Rodríguez
Pedro Rodríguez VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

RONALD WITTEK | EFE

El Friburgo, que corrió 7 kilómetros más que los vigueses, venció desde la intensidad, los segundos balones y un despliegue físico muy superior

10 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Claudio Giráldez planteó un partido para aprovechar a Ferran Jutglà y a Williot Swedberg en los espacios, en el que Sotelo pudiera tener y filtrar balones y así poder defender con la posesión a un equipo que se presuponía fuerte en las transiciones y disputas. El plan inicial desapareció en los primeros instantes ante la presión y la intensidad de un Friburgo que ahogó a los de Claudio Giráldez. El plan del alemán Julian Schuster buscaba dañar al Celta desde el robo, los segundos balones y los centros al área y lo consiguió. Su estrategia estaba clara desde el inicio. Al minuto 1, después de un robo de balón, Matanovic, el gigantón croata de 1,94 metros, advertía con un remate. Este fue el guion del partido más incómodo para el Celta en todo el año. No existió y los goles, excepto el tercero, nacieron de disputas perdidas.

Sin identidad

Abrumados por la intensidad alemana.

El Friburgo anuló al Celta desde su intensidad. Los alemanes ganaron todos los segundos balones, impusieron su forma de juego y los vigueses de Giráldez se diluyeron en sus imprecisiones. La estadística de kilómetros recorridos es demoledora: los alemanes corrieron siete kilómetros más que los vigueses, 121 frente a 114. También resume el guion del partido la diferencia en balones recuperados. El Friburgo recuperó 46, frente a los 38 de un Celta que también se quedó por debajo en posesión. Es decir, tuvo menos el balón que los alemanes y, aun así, el Friburgo fue capaz de robar mucho más que el Celta.

la salidad de balón

Incapaces de transitar.

El Celta apenas pudo fue capaz de salir con el balón durante todo el partido. Los alemanes presionaban con un bloque alto que anulaba a Sotelo y a Ilaix al principio, y a Fer, Vecino y el guineano al final. El Celta no pudo transitar en casi ninguna ocasión. Tampoco Jones, la alternativa de Giráldez al descanso, pudo aprovechar los espacios de una defensa adelantada como la de los alemanes. Los jugadores celestes no tenían tiempo para pensar y cualquier mal control era penalizado de inmediato.

sin mediocampo

Manzambi valía por tres.

El Celta de este jueves perdió por completo el mediocampo. Recordó a alguno de aquellos primeros partidos de Liga en los que el equipo no era capaz de conectar entre unas líneas demasiado alargadas. Faltó esa figura en la que se convirtió Miguel Román, capaz de desplazar en largo y en corto para liberar líneas de presión. El juego fue dominado por un Manzambi que monopolizó el balón, la intensidad y que fue la brújula del Friburgo. Él parecía valer por tres.

ERRORES QUE PENALIZAN

Los alemanes penalizaron los errores en el área.

Todos los goles encajados llegaron de segundas jugadas o errores en la zaga celeste. El primero, pese a ser una genialidad de Grifo, llegó tras un mal despeje; el segundo, por un cúmulo de fallos: un grosero error de Mingueza, la falta de comunicación con Sotelo y una mala salida de Radu. El tercero fue en un córner que tampoco se defendió bien.

sin cuchillo

Su portero no tuvo que intervenir.

El Celta no consiguió disparar a puerta en todo el partido. Los vigueses no amenazaron ni en transición ni en los pocos ataques posicionales de los que dispusieron. Su única aproximación de peligro fue una ocasión clara de Fer López.

la esperanza

El Friburgo también es vulnerable.

Aunque fue en contadas ocasiones, el Celta fue capaz de superar la línea de presión del Friburgo con éxito. Se evidenció que los alemanes pueden ser vulnerables al espacio y ante esas combinaciones rápidas que el conjunto celeste ha ejecutado con maestría esta temporada. Ya lo adelantó Giráldez: «Tenemos recursos y soluciones para poder darle la vuelta».