Fer López, la linterna del Celta entre la bruma de Friburgo

GRADA DE RÍO

El futbolista del Celta Fer López, tendido sobre el césped tras la derrota ante el Friburgo.
El futbolista del Celta Fer López, tendido sobre el césped tras la derrota ante el Friburgo. RONALD WITTEK | EFE

El centrocampista, que entró tras el descanso, trató de imprimir algo de viveza y verticalidad al equipo en un partido jugado cuesta arriba desde el primer minuto

09 abr 2026 . Actualizado a las 23:39 h.

El Celta se encontró con uno de los peores rivales posibles, uno de esos equipos que nunca están «a velas vir», que en todo momento aprietan, arrastran y buscan la portería. El Friburgo fue el dueño absoluto del tempo del partido, en gran medida gracias a su superioridad física. No especuló con el marcador y tiene la eliminatoria muy encarrilada.

En ese escenario adverso y brumoso, nadie encontró la luz. Quizás el único que trató de sacar la linterna en el centro del campo fue Fer López, que salió en el intermedio. Trató de ponerle algo de chispa al centro del campo, con y sin balón.

No es de los futbolistas a los que les pese la posesión. Y en su cabeza la primera idea suele ser la de darle salida al juego hacia delante. El Celta tardó 69 minutos en chutar por primera vez. Y fue el canterano cedido por el Wolverhampton el que inició desde atrás, en la única acción en la que el Friburgo no replegó con una clara superioridad numérica. Condujo y eligió bien en el pase a Borja Iglesias, que probó fortuna desde el borde del área.

Que es un generador más que un rematador se vio en el minuto 85, en la ocasión más clara de los celestes. También ahí dejó muestras de su capacidad para entender y adivinar el fútbol, porque vio dónde estaba el espacio y apareció por el carril del centro. Allí puso un gran pase Mingueza, pero Fer López no estuvo fino en la finalización.

Pablo Durán

El partido tuvo tan pocas cosas para el Celta en ataque que, a la hora de rescatar algún otro nombre propio que le diese algo de vida en la búsqueda de la portería de Atubolu habría que acudir a Pablo Durán, otro de los recambios. Entró en el minuto 72, junto con Iago Aspas, cuando Giráldez optó por cambiar a Borja Iglesias y Jutglà.

El delantero de Tomiño es una garantía de trabajo y velocidad. No tuvo muchas oportunidades para entrar en contacto con el balón, pero trató de poner en problemas al Friburgo con su movilidad y su porfía.

En un partido en el que el Celta siempre pareció jugar contra su naturaleza, incómodo, sin encontrar la manera de desestabilizar al adversario, buscó los desmarques y trató de abrir espacios. Con poco éxito.

El 3-0 ni debe empañar la temporada europea del equipo ni llevar a pensar que la remontada es imposible, si bien sí muy difícil. Aunque el Friburgo es un equipo que baja enteros como visitante, no parece que piense en administrar su renta en Balaídos. En la ida dio una impresión de fortaleza, de ser inexpugnable, que no se corresponde con su trayectoria de este curso. Es un colectivo que también encaja, y en más de un partido se la han visto las costuras. El desafío del Celta es encontrar la fórmula para descoserlo.