Piño Sola, uno de los abonados históricos que acompañaron a los jugadores en la salida al campo frente al Mallorca cuenta cómo vivió la experiencia
25 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Piño Sola es uno de los abonados del Celta que el domingo, frente al Mallorca, acompañaron a los jugadores a la salida del túnel de vestuarios dentro de la campaña de la Liga 42 legados, 42 formas de ganar, que busca visibilizar cómo la pasión por el fútbol pasa de generación en generación. Y él, hijo y padre de celtistas, es un claro ejemplo. Socio 302, desde que tenía once años, cumple 50 de abonado en este 2026. Y ese fue el criterio que siguió el club vigués para escoger a los afortunados que pudieron vivir esta experiencia tan atípica.
Fue el lunes anterior al partido cuando Sola recibió la llamada del club. «Me lo comentaron y me preguntaron si estaba interesado. ¿Y cómo no vas a ir cuando te proponen algo así? Me encantó la idea», cuenta. Además, llevó una acompañante muy especial, su madre, Cándida, de 90 años, abonada 84 y también celtista acérrima. «No pudo saltar al campo porque solo podían ser once y teníamos que ser los que vamos a recibir la insignia este año, pero estuvo a pie de campo y lo disfrutó mucho también», detalla.
A él le hubiera gustado salir con Carlos Domínguez, porque conoce a su familia y tiene vinculación con su peña, Movida Celeste, pero estaba encantado con quien fuera y le tocó Marcos Alonso. «Era un poco aleatorio. Nos recibieron una salita, nos explicaron en qué iba a consistir, vimos el calentamiento y luego, la salida. Le sorprendió que llevara 50 años de socio, me dijo que era joven para llevar tanto tiempo. La mayoría pasaban de 70», añade este aficionado que ya iba a Balaídos antes de tener carné, entrando con adultos. «Crecí pronto y ya no colaba. Ahí fue cuando mis padres me hicieron socio», relata divertido.
Solo había estado anteriormente en sobre el césped de Balaídos acompañando a su madre cuando ella recibió la insignia, en el 2015. Ahora, lo disfrutó al máximo. «Soy muy sentimental, muy llorón. Me emocioné en el momento de salir y me emociono ahora solo de recordarlo», afirma. Además, hizo buenas migas con los otros abonados, a algunos de los cuales ya los conocía de antes. «Fue muy ameno, muy agradable. Hablamos mucho. Yo soy muy parlanchín y enseguida empiezo», comenta entre risas.
Sola destaca que el club les «trató muy bien» y lo enmarca dentro de lo que está siendo la etapa de Marián Mouriño en la presidencia en su conjunto. «Se están haciendo las cosas institucionalmente muy bien», valora. Les regalaron una camiseta de la campaña y una pulsera del Celta, aparte de poder disfrutar de unos pinchos. Una experiencia única mientras cuenta los días para recibir la insignia, otro momento que será mágico. «Yo había hecho mal las cuentas y pensaba que me tocaba el año pasado, pero ahora sí que ya está cerquita». El del domingo fue el mejor aperitivo para abrir boca.