La anécdota de Hugo Sotelo con Ilaix tres años antes de ser compañeros

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

Los jugadores del Celta Hugo Sotelo e Ilaix Moriba, en un partido de la presnete temporada.
Los jugadores del Celta Hugo Sotelo e Ilaix Moriba, en un partido de la presnete temporada. Óscar Vázquez

El canterano y Borja Oubiña comparten impresiones y vivencias sobre sus carreras y la posición de meciodentro en el pódcast «Xeración Celta»

19 feb 2026 . Actualizado a las 11:09 h.

Hugo Sotelo y Borja Oubiña son los protagonistas de la segunda entrega de Xeracion Celta, pódcast del club vigués donde un jugador actual del primer equipo celeste y uno retirado que comparten posición intercambian impresiones en una charla distendida sobre su rol, sobre cómo ha evolucionado este y departen sobre diferentes vivencias. Lo habían estrenado Atilano Vecino y Carlos Domínguez.

En este caso, destaca de la conversación que mantienen una anécdota contada por el centrocampista vigués del 2003, cuyo debut en Primera coincidió con el último encuentro de Leo Messi con el Barcelona. Aquella victoria se la había llevado el equipo de Eduardo Coudet. «Ganamos 1-2 y se marcharon enfadados. Yo quería una camiseta de recuerdo del Barcelona y… ¿sabes cuál tengo La de Ilaix Moriba», actual compañero suyo en el vestuario celeste.

Sotelo narra que entró al túnel de vestuarios para tratar de conseguir esa elástica de recuerdo y no veía a nadie, hasta que apareció Ilaix. «Vi a un chico allí, entrando por una puerta, y le digo: ‘¿Me das la camiseta?'. Se la quita, me la da y me pide la mía, pero era mi debut y no se la podía dar. Me dijo: ‘Vale, no te preocupes'. Y tengo esa», relata. Tanto la de Ilaix -al que le envió la foto hace poco- como la de su primer encuentro en Primera.

LOF

En presencia de Oubiña, Sotelo señala que no tiene apenas recuerdos de Borja jugando, pero sí sabía quién era desde mucho antes de tenerlo en el cuerpo técnico que le dirige en el primer equipo. «MI familia siempre me hablaba de él por la similitud en la posición y él siempre intenta ayudarme, pero tengo pocos recuerdos», afirma. Además, habla de que la casualidad quiso que lleve el dorsal 4 que fue del excéltico y revela la madre de Borja ha pasado en alguna ocasión por la peluquería donde trabaja la del actual céltico. «Me mandó una foto de si sabía quién era y era la madre de Borja», señala.

Evolución del centrocampista, la «posición más importante»

Los dos reflexionan sobre cómo ha evolucionado su demarcación con el paso de los años. Oubiña se fija en la parte técnica. «Tes menos tempo de pensar e tes que executar e atopar solucións máis rápido. Creo que vai máis ligado á parte táctica que a física», fijándose también en que los campos están mejor y eso contribuye a ese aumento de la velocidad del balón. También aprecia un cambio en cuando a que ahora «os adestadores buscan constantemente sorprender aos rivais». Sotelo, aunque admite que no conoce «mucho el fútbol de antes», sí nota que «te exigen más físico» que años atrás, pero también agradece que tienen muchos más medios a su alcance para alcanzar esa exigencia.

Uno y otro coinciden en que la de mediocentro es la «posición más importante» de un equipo. «Es el jugador que mueve al equipo, el que más facilidad tiene para comunicarse con sus compañeros por la posición y la mayoría seguramente sean los que más calidad con balón tienen», dice Sotelo, que se fija en la «responsabilidad» que todo eso requiere. «Es algo que yo estoy mejorando poco a poco. Para llegar al nivel de Borja necesito ser más responsable en muchos aspectos», admite.

Oubiña añade que en esa posición «sempre estás cerca do fútbol, en disposición de condicionar ao rival, tanto en ataque como en defensa, entón, non permite lagoas, tes que estar metido, estable, sen desconexións», por lo que aprecia que también es el futbolista que más sufre en el campo. Si no es la más importante, desgrana, sí que no tiene duda en que se trata de la «máis complexa». «A túa percepción das cousas é de 360 graos, tes que controlar o que pasa diante dos teus ollos, pero tamén ás túas costas. É a máis bonita, a máis complexa e a máis importante», recalca.

Siempre, o casi en, la misma demarcación

Años atrás, Sotelo jugaba en ocasiones de lateral en el Sárdoma, pero desde siempre tiraba más a las de mediocentro o delantero. «Era donde me ponía el entrenador por mi manera de jugar, de conducir, de pasársela a mis compañeros, de asociarme ya desde pequeñito», rememora. Oubiña, por su parte, siempre fue mediocentro. «Hai unha cousa moi diferente, que é que agora en benxamíns e alevíns hai fútbol 8 e daquela era fútbol 11. Con nove anos, de dianteiro tocabas o balón tres veces. A min sempre me gustou estar no centro do show», comenta.

De aquellos inicios, el actual miembro del cuerpo técnico recuerda «a felicidade de xogar, de competir, de desfrutar do que fas, desa ilusión de que chegue a fin e semana para poder xogar un partido», subrayando que disfrutó mucho de esa etapa de la infancia futbolística, si bien «non hai nada comparable a ser xogador profesional, poder gozar da Primeira División». Coincide Sotelo: «Para mí, tampoco hay nada comparable. Llegar a la élite siempre es difícil, pero era el sueño que tenía de pequeño, y más aún, con el club donde empecé».

Diferentes contextos

No tienen nada que ver Sotelo y Oubiña en cuanto a que el primero llegó a la élite junto con varios compañeros de generación. «Llevo creo que once años con Huguito (Álvarez), Javi (Rodríguez), Damián (Rodríguez) -ahora cedido en el Racing de Santander-… Conocemos a nuestras familias, íbamos a casa del otro a jugar… Llegar hasta aquí con ellos es un orgullo y venir a entrenar con ellos de te cambia el día, sabes que estás bien rodeado, con tus amigos», recalca. Borja, que no vivió eso, percibe que «o sentimento dentro do vestiario era totalmente diferente ao que teñen agora, o club cambiou para ben, está máis enraizado e dáche a perspectiva de que podes construir un gran Celta con xogadores de aquí».

A mayores, Borja recuerda cómo vivió la grave lesión que sufrió cuando acababa de llegar a Inglaterra. «O máis importante é aceptar as cousas que che van pasando na vida coa tranquilidade de que, pola túa banda, fixeches todo o que puideches para estar aí, seguir xogando e intentar axudar ao club», expone. Ahora, está contento con la nueva etapa de ver las cosas desde fuera, «seguir vendo o fútbol en directo» y aportando al Celta desde otro rol.