Manolo, el entrenador del Espanyol, tiene al Celta en su memoria

X. R. C. VIGO

GRADA DE RÍO

Manolo González y Claudio durante el partido de la primera vuelta
Manolo González y Claudio durante el partido de la primera vuelta M.MORALEJO

Desde el partido de Balaídos, cuando Claudio dijo que no compartía la manera del ver el fútbol del cuadro catalán, el técnico del Courel manda recados

10 feb 2026 . Actualizado a las 23:11 h.

Claudio Giráldez y Manolo González, los dos entrenadores gallegos de Primera División, mantienen una buena relación. En público y cuando coinciden en privado antes de los partidos. Sin embargo, en los últimos tiempos, el Celta ha estado muy presente en los comentarios del técnico de Folgoso do Courel. El sábado, en Cornellá, los dos volverán a coincidir con el reto del porriñés de ganar o puntuar por primera vez ante el lucense. «Me ha ganado tres veces y, por lo tanto, es tres veces mejor entrenador que yo», comentó Claudio para apagar la llama de la polémica.

Todo comenzó en el post partido de Balaídos en noviembre pasado. El Espanyol ganó con un gol de estrategia marcado por Kike García después de que el Celta tuviese todo el control de partido y generase ocasiones para marcar, aunque sin materializarlas. En la sala de prensa, el entrenador celeste comentó que nunca plantearía un partido para empatar, que parecía el primer reto perico. «Han venido a empatar y se han encontrado con la victoria. Han venido a que no pasen cosas e intentar defendernos y han hecho bien su trabajo. Mi manera de ver el fútbol es otra», comentó el entrenador local. Los vigueses dispararon 11 veces, cuatro entre palos, y se quedaron su marcar, y los catalanes dieron en la diana en uno de sus dos disparos.

Manolo, que ya había comparecido tras un partido en el que reconoció que lo más justo hubiera sido un empate, recogió el guante tres días después en Barcelona. Primero, reincidió en su reguero de loas al cuadro vigués: «Continúo pensando lo mismo que le dije, que el Celta es un gran equipo y un gran club que cada vez hace las cosas mejor desde la dirección. Los hechos así lo demuestran. No cambiaré mi manera de pensar por sus declaraciones», para a renglón seguido dejar un mensaje conocido, pero clarividente: «Cada uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras». Curiosamente, soltó esta última frase en castellano cuando el resto de su respuesta la había hecho en catalán.

En ese viaje de ida y vuelta entre salas de prensa, Claudio se disculpó en la comparecencia siguiente. Reconoció que no debe opinar de los rivales y matizó que él no plantearía el partido como ninguno de sus correligionarios porque cada uno tiene sus ideas y sus plantillas, todas diferentes. «No plantearía los partidos como Flick, no plantearía los partidos como Íñigo, no plantearía los partidos como Míchel ni como Manolo y respeto mucho el trabajo de ellos. No pretendía menospreciar a ningún compañero en ningún momento. Desde aquí, mis disculpas». Acto seguido, desveló el contenido de la charla previa al partido de Balaídos, cuando los dos se encontraron sobre el césped: «Se lo dije previamente a Manolo: creo que se merece una estatua en el campo del Espanyol por lo que está haciendo. Ascendió al equipo en un año muy complicado, logró salvarlo y ahora está sexto. Me ha ganado tres veces y, por lo tanto, es tres veces mejor entrenador que yo». No era la primera vez que hablaba el público de los méritos del vecino de O Courel.

Y cuando parecía que todo estaba calmado, Manolo González volvió a acordarse del Celta y de su entrenador hace escasas fechas cuando le preguntaron por la mala racha de resultados: «Tenemos que tener los pies en el suelo, como cuando hemos ganado cinco partidos; por ejemplo, en el campo del Celta lo más justo era empatar, aunque su entrenador dijera que nos tenían que haber metido diez», una apreciación que en absoluto tiene correspondencia con la realidad.

El sábado tendrán la oportunidad de zanjar todos sus diferencias (si existen) cuando coincidan sobre el césped de Cornellá en un partido que se ha convertido en un reto para Giráldez, al que después de imponerse al Rayo Vallecano de Íñigo Pérez, tan solo le queda el Espanyol (de los equipos terrenales) por ganarle o, al menos, puntuar. Hasta la fecha, el bagaje es de tres triunfos pericos en otros tantos enfrentamientos. Un importante desafío en son de paz