El canterano entró en el campo a la hora de partido en lugar de Iago Aspas, talento por talento
30 ene 2026 . Actualizado a las 21:40 h.Tras pasar cinco años encarcelado por la Inquisición, Fray Luis de León regresó a las aulas de la Universidad de Salamanca y reanudó las clases dónde lo había dejado, con su famosa frase «cómo decíamos ayer...». La experiencia de Fer López en Inglaterra no fue la del paso por la cárcel, pero su regreso sí ha sido una liberación para su fútbol, en el entorno en el que creció. Retornó con su juego de escuadra y cartabón, tan capaz de trazar paralelas como perpendiculares hacia los espacios libres, casi siempre hacia delante. Como si nunca se hubiese ido.
Fer López, cun sorriso imborrable desde o seu retorno ao @RCCelta: «Estou moi contento por volver, por estar cos meus compañeiros e ser adestrado por este corpo técnico. O sabor é agridoce polo empate, pero o importante é que pasamos». Ten ganas de xogar en Balaídos. pic.twitter.com/qFl3DkqSax
— Grada de Río (@gradaderio) January 30, 2026
No necesita tiempo de adaptación porque conoce bien a su entrenador y a casi todos sus compañeros. Llegó, viajó, recibió el visto bueno administrativo y tuvo sus primeros minutos. Todo muy rápido. Giráldez decidió que, a falta de media hora, llegaba el momento. Entró por un mito, por Iago Aspas. Talento por talento.
Lo primero que hizo fue filtrar un pase entre los centrales para Jutglà, al que le faltó muy poco para poder aprovecharlo. Poco después quiso repetir la misma acción, pero esta vez el balón no atravesó líneas.
En la siguiente intervención mostró otras dos de sus cualidades, el aplomo y la conducción. Controló, se giró para dejar atrás a su par y avanzó metros. Esa capacidad para progresar con el balón pegado al pie y la cabeza levantada es de las que dan muchas alegrías.
Y dejó para el tramo final su mejor exquisitez. Cogió un rechace al borde del área, ciertamente muy solo, con mucho espacio alrededor. Frotó la lámpara y, más que la escuadra o el cartabón, esta vez sacó el compás para trazar un arco con el exterior del pie, a media altura, hacia el poste más alejado, esquivando la estirada del guardameta local. Fue un golpe y un golpeo de talento y calidad, porque lo vio claro y le salió perfecta la ejecución.
Fútbol con luces largas
Sorprende que Fer López no haya tenido minutos en Inglaterra porque es uno de esos jugadores que ve el fútbol con las luces largas, que interpreta el pase con maestría y que sabe llegar con mucho peligro desde la segunda línea. Y no le quema la pelota en los pies. Tiene lo más difícil, la perspectiva de los elegidos.
Lástima que ese gol no valiese para lograr la victoria, porque el Estrella Roja respondió casi de inmediato en una acción aislada. Por ocasiones, el celta hubiese merecido el triunfo, pese a los sobresaltos del inicio.
El retorno del canterano alimenta la ilusión de la afición, aunque solo sea por unos meses. Es un futbolista distinto, de los que suman, sobre todo en la creación y en la creatividad. De los que entran por el ojo.
Completó treinta minutos más los cinco del añadido, no solo se dejó ver sino que pidió el balón, se metió en la sala de máquinas y creó muchos problemas al Estrella Roja, uno de esos equipos que rara vez visitan al cardiólogo porque difícilmente van a sufrir por un ataque. Defiende con bastante orden, con mucha gente por detrás de la línea del balón, y no descuida el balance. En la segunda mitad, ya antes de la salida de Fer López, el Celta encontró más vías de salida e hizo circular el balón con más criterio, más posesión y más verticalidad.
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