Óscar Marcos nació con un balón en los pies, comenzó a los tres años en el San Martín y llegó al Celta con ocho
GRADA DE RÍO
A los tres años, el futbolista del Celta Fortuna Óscar Marcos dio sus primeras patadas en el San Martín. Era demasiado pequeño y admite que terminaba llorando, pero a los ocho, apareció el Celta en su vida y todo cambió.
—¿Cómo fueron sus inicios?
—Comencé en el San Martín con tres años. Al principio, no me gustaba mucho, porque era muy pequeñito, mis compañeros eran más grandes y me superaban en todo, en correr y me ponía a llorar. Pero con ocho años me dieron la gran sorpresa de que me quería el Celta y no lo dudé. Fui hacer las pruebas en benjamines y me cogieron. A partir de ahí, fui evolucionando poco a poco, en la cantera del Celta hay muchas herramientas para poder mejorar mucho y fue todo rodado.
—Dice que no le gustaba el fútbol, ¿cuándo comenzó a gustarle?
—No es que no me gustase, siempre me gustó el fútbol, pero mis compañeros eran mucho más físicos y grandes que yo, como que me venía abajo, pero yo ya nací con un balón en los pies.
—¿Cuántos paseos Vigo-Vilaxoán van desde entonces?
—En aquellos años, mis padres hicieron un sacrificio muy grande de llevarme en coche y de venir conmigo en el autobús. Este año, ya me vine para Vigo.
—¿Cómo fue su evolución en el Celta?
—Comencé en el Benjamín B, tenía la ilusión de un niño de jugar y de querer cada vez estar en una categoría más arriba y, por suerte y por sacrificio, año tras año luchando y jugando al fútbol y divirtiéndome, se me hizo muy fácil el camino. Cuando llegué a juveniles, ya vi que todo se igualaba, que no éramos tan superiores.
—Y de paso, internacional.
—Todo niño sueña con ir a la selección desde muy pequeño. A mí me llamaron por primera vez desde la sub-16 y fue una alegría muy grande. A partir de ahí, tuve la suerte de ir creciendo en la selección y desde la sub-16 a la sub-19, fui a bastantes convocatorias. Jugué un Europeo sub-19 que no todo el mundo lo puede jugar.
—¿Qué hace aparte del fútbol?
—Este año me centré en el fútbol. En estos últimos meses, como dejé por el momento los estudios, voy al gimnasio por la tarde que me ayuda en lo físico, en el tren superior, que me dicen los entrenadores que me va a hacer falta.
—¿Se apunta también a la luz roja, gafas y demás?
—Sí, sobre todo las gafas, las uso bastante, los infrarrojos por la noche. Yo tengo un problema en los ojos y para las pantallas, móviles y demás y les van muy bien.