Nacho Olivera, el hermano del excéltico Uru que se ha hecho un sitio en el Celta C Gran Peña

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

Nacho y Uru, jugando como célticos en Barreiro; el mayor lo hizo entre el 2009 y el 2011.
Nacho y Uru, jugando como célticos en Barreiro; el mayor lo hizo entre el 2009 y el 2011. CEDIDA

El jugador, de 18 años, comenzó la temporada en el Juvenil B con Luis Bonilla, que ha apostado por él para el equipo de Tercera Federación

15 jun 2024 . Actualizado a las 10:23 h.

El nombre de Nacho Olivera (Vigo, 2006) emergió más allá del Celta Juvenil B allá por finales de marzo. Un Luis Bonilla que venía siendo su entrenador en el equipo de Liga Nacional desde principio de temporada le dio la alternativa en Tercera Federación con el Celta C Gran Peña cuando relevó a Fredi Álvarez -dentro de los ascensos en cadena por el pase de Claudio Giráldez al prime equipo- y, a partir de ahí, le dio incluso alguna titularidad ante la baja de Samu Santos. Además, su nombre sonó con más fuerza cuando el club vigués comunicó que había sido convocado por la selección uruguaya sub-20.

De ese origen uruguayo venía, precisamente, el sobrenombre de su hermano mayor, Uru, jugador en su momento de la cantera del Celta desde cadetes hasta el filial celeste y que le saca 15 años. «Yo vine con trece o catorce años y Nacho ya nació aquí; nuestra familia va a hacer 25 años en España», comenta Diego Olivera, Uru. Por eso el pequeño de los hermanos ha mamado el celtismo desde que nació. «Lleva yendo a Balaídos desde niño. Cuando lo llamaron del Celta este año, no sabía ni cómo reaccionar. Es el sueño de su vida», comenta.

Nacho, de niño, en la celebración de un gol de su hermano mayor.
Nacho, de niño, en la celebración de un gol de su hermano mayor.

Nacho, que compagina el fútbol con los estudios, dio sus primeros pasos en el Victoria y el Celta lo fichó desde el Areosa. Acaba de cumplir los 18, con lo que todavía le queda uno más de juvenil. «Es la primera vez que juega en Tercera Federación y para mí, cuando le toca, lo está haciendo bien, sobre todo, para la edad que tiene y viniendo aún de Liga Nacional. Pero, por supuesto, le queda mucho por mejorar», valora Diego. Además, vivió un gran cambio, de «jugar toda la vida con sus amigos» a dar el salto a una cantera como la celeste, donde da muestras de haber encajado muy bien.

El mayor de los Olivera ve a su hermano como «un central con buena planta, rápido y con calidad». Destaca que en el partido de vuelta ante la UD Ourense, el pasado domingo, «le tocó salir diez minutos cuando Samu estaba cargado y al final, de cuatro balones por arriba que tuvo, ganó los cuatro. Y aún tiene 18 años -insiste-. Lo hizo bien. Él está para lo que le toque, intentando ayudar lo máximo que pueda».

Como colofón a esta temporada tan especial, Olivera ha sido convocado por la selección uruguaya sub-20, con la que se concentrará en julio en Valencia. «Siendo una familia de uruguayos celtistas, que lleve las dos celestes es espectacular. Yo estuve en el Celta desde cadetes al B y entrené un par de veces con el primer equipo, estuve en un Quinocho... Somos muy celtistas», dice el que esta campaña ha vestido al camiseta del San Miguel a sus 33 años.

Nacho Olivera, con sus sobrinos, los hijos de Uru.
Nacho Olivera, con sus sobrinos, los hijos de Uru.

Diego, de hecho, ejercerá de celtista, aparte de este domingo en Barreiro, en el partido de vuelta de Salamanca, donde irá a apoyar a Nacho y al Celta C Gran Peña, como lleva haciendo siempre que ha podido a lo largo de la temporada. «Voy a cada partido que puedo vestido de celeste de arriba a abajo, animando como el que más. Trabajo en la hostelería y, hasta no hace mucho, los domingos eran complicados, pero ahora que los libro, no me pierdo ninguno». El fan más incondicional y, seguramente, el primer ídolo futbolístico de Nacho.