Apoyo incondicional, un arbitraje desesperante y hostilidad entre aficiones

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

XOAN CARLOS GIL

El Celta Fortuna congregó a cerca de 6.000 aficionados en el duelo frente al  Málaga

02 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Una Tribuna cerca del lleno y un Marcador con un buen puñado de aficionados haciendo las veces de grada de animación fue lo que se encontraron los jugadores del Celta Fortuna al saltar al terreno de juego -luciendo camisetas de apoyo a Coke Carrillo-. Una afición que lleva toda la temporada respondiendo de manera notable a la hora de apoyar al filial y que esta vez se volcó para tratar de impulsar a los suyos en el primer choque del play-off de ascenso.

La cosa comenzó bien, con gol local del máximo realizador del equipo, Alfon González, pero durante algunos minutos, desde que el rival consumó la remontada y se puso 1-2, la sensación era de que se estaba viviendo el último duelo de la temporada en Balaídos. Hasta que en el descuento, Pablo Durán dio vida a un equipo que, reconoció Fredi Álvarez, estaba muerto.

Buena parte del partido fue un duelo entre la grada de Gol, donde se situaban los aficionados del Málaga —cuya presencia, con un nutrido grupo de ultras, provocó que el partido fuera declarado de alto riesgo— y el resto del estadio, sobre todo los de Marcador, con referencias mutuas poco amables. El gol vigués acalló a los hinchas visitantes, que tardaron en volverse a hacer oír. Porque más allá de adelantarse, los célticos tuvieron opciones desaprovechadas para haber ampliado su ventaja.

Y al celtismo le tocó, aparte de apoyar a los suyos, protestar un buen puñado de acciones polémicas, con un arbitraje que penalizó y desquició tanto a los futbolistas celestes como al público. La afición celeste, con todo, no dejó de rugir hasta el último aliento y tuvo el premio del gol del empate. Fredi le dio al celtismo un sobresaliente, agradeciendo que habían estado «increíbles».

Claudio Giráldez y su cuerpo técnico siguieron al filial en la cita contra el Málaga

Como ya había anunciado Fredi Álvarez en la víspera, Claudio Giráldez estuvo en el partido del Celta Fortuna ante el Málaga en Balaídos, pero no lo hizo solo, sino acompañado de parte de su cuerpo técnico: el segundo entrenador Róber Fernández, ataviado con una camiseta y una bufanda, y el analista David Areal. El pasado verano, cuando el porriñés era el entrenador del B, ya le había adelantado a su staff que les tocarían los malagueños y que los eliminarían.

Y para confirmarlo, Fredi también indicó que la intención de Giráldez es estar en La Rosaleda el próximo sábado haciendo un alto en sus días de vacaciones.