Tres empates ante rivales matemáticamente descendidos

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

GerardFranco / AGENCIA LOF

Los vigueses se midieron desde la vuelta a Primera a Espanyol, Rayo y Deportivo y todos acabaron en tablas

18 may 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El empate es el resultado de los enfrentamientos del Celta ante rivales matemáticamente descendidos desde su vuelta a Primera, en el 2012. A lo largo de estos doce años, solo vivió esa situación en tres ocasiones y en todas ellas se produjeron repartos de puntos con distintos marcadores: 0-0 con el Espanyol, 2-2 con el Rayo Vallecano y 1-1 con el Deportivo. Curiosamente, fueron en tres temporadas consecutivas pero la última ya data del verano del 2020. Desde entonces, los vigueses no tuvieron un descendido enfrente. Lo más parecido fue el Elche la temporada pasada en un partido que terminó con un agónico, y providencial, gol de Aidoo en el descuento.

El ejemplo más reciente sucedió en Cornellá en la última jornada de la temporada 19/20, con Óscar García Junyent en el banquillo. Los célticos se jugaban la vida ante un Espanyol que, además de descendido, era colista y no pasaron del empate sin goles después de que le fuera anulado un tanto al espanyolista Embarba en la primera mitad. Los célticos tenían que igualar el resultado del Leganés para salvarse y lo consiguieron casi de un modo milagroso tras firmar un pésimo partido cargado de nervios.

Un año antes, en la última jornada de la temporada 18/19, el Celta llegaba virtualmente salvado, aunque para evitar cualquier riesgo, necesitaba sumar un punto ante el Rayo Vallecano que llegaba a Vigo con las maletas hechas para partir a Segunda División. Los madrileños se adelantaron con dos goles y Iago Aspas se encargó de equilibrar el encuentro en la segunda mitad.

El tercer precedente fue un año antes y, en este caso, sucedió en la jornada 36 y sin nada en juego para ninguno de los contendientes. El Deportivo llegaba a Vigo matemáticamente descendido a Segunda y el Celta de Juan Carlos Unzué se movía por la tierra de nadie. La contienda acabó con empate a un gol en uno de los derbis con menos historia de la década pasada.

Mañana, el Celta se enfrentará por cuarta vez a un rival matemáticamente descendido, desde hace un par de jornadas, y lo hace con la aspiración de sumar un triunfo que certifique su salvación, aunque un punto también podría bastar en función de lo que suceda en otros campos.

Para el Granada, que ahora prepara José Ramón Sandoval, se trata del partido de despedida de Primera División ante su afición, lo que puede provocar una activación que el equipo no tuvo en Vallecas el miércoles, cuando fue incapaz de presentar batalla a un Rayo con diez jugadores desde el minuto 5.