Un central, el eslabón pendiente

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

Oscar Vázquez

Con Mingueza y Carlos consolidados, Giráldez probó a cuatro jugadores en la posición entre ambos con la salida de balón como hándicap

03 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Claudio Giráldez continúa uniendo piezas en la construcción del Celta ideal y en línea de tres centrales, parece tener clara la apuesta por Óscar Mingueza en el perfil derecho y por Carlos Domínguez en el izquierdo, pero en el centro el louriñés ya utilizó a cuatro jugadores en esa demarcación sin que, por el momento, parezca haber dado con la tecla definitiva. El gran problema, más que defensivo, es la salida de balón, un aspecto clave en el juego asociativo del nuevo Celta.

Para el nuevo entrenador, Mingueza vuelve a ser central después de una larga etapa viviendo en posiciones más avanzadas. En este caso, el catalán lo hace en una línea de tres para aprovechar su velocidad y para darle salida al equipo cuando recupere el balón o para iniciar jugada. Hasta el momento, disputó los noventa minutos en las dos contiendas.

Carlos Domínguez, que tuvo una época con pocos minutos, recuperó el protagonismo en la recta final de Rafa Benítez y con Claudio se ha convertido en un fijo en sus dos alineaciones, aumentando su confianza y ofreciendo sus mejores prestaciones, en especial, en la contienda ante el Rayo Vallecano.

El problema radica en el pasillo central. En su debut, el técnico canterano se decantó por Unai Núñez, el más fijo de todos hasta el domingo pasado, pero el vasco tuvo tres errores de bulto, uno de los cuales costó un gol, terminó siendo relevado en el estadio del Nervión y ante el Rayo no disputó ni un solo minuto, algo que no había sucedido en el resto de la campaña.

La alternativa a Unai fue Carl Starfelt, el sueco con galones de capitán desde su llegada a Vigo. En Sevilla, Carl mantuvo el tipo y ante el cuadro madrileño, salió de cara, pero sus pérdidas de balón y unos movimientos de lo más previsibles a la hora de sacar la pelota hizo que Claudio Giráldez le sustituyera en el descanso.

Entonces, apostó por los dos mediocentros que pueden hacer la función de centrales. Primero, por Tapia, aunque sus molestias le llevaron a adelantarlo hasta el centro del campo para no correr excesivos riesgos, y después, con Jailson, al que ya colocó en dos ocasiones en esa ubicación. Porque el ex del Palmeiras salió como mediocentro pero enseguida dio un pasó atrás ante el Sevilla y ante el Rayo ya se colocó como zaguero, en el carril central.

Con él en el campo, fue cuando el Celta tuvo más fluidez en la salida, quizás porque para entonces el Rayo ya estaba muy replegado y el equipo celeste tenía el camino libre hasta el centro del campo. Dada su buena puesta en escena, no se puede descartar que el brasileño pudiera ser el elegido dentro de nueve días cuando el conjunto celeste rinda visita al Betis, un rival que va a apostar por la posesión de balón.

El centro de la defensa es uno de los aspectos que restan por ajustar, pero estos dos parones casi seguidos le han dado un par de semanas de margen a Giráldez, que ahora debe buscar el nuevo el factor sorpresa.

La presión alta y selectiva del Rayo como indicador para buscar alternativas en el inicio del juego

El Rayo Vallecano llegó a Vigo con la lección muy aprendida: presionar alto la salida de balón y dejar libre al zaguero menos talentoso y con menos visión de juego. La idea le salió redonda a Íñigo Pérez y complicó el plan de partido de Claudio Giráldez. Todo, porque los jugadores ofensivos del cuadro madrileño dejaban el campo libre a Starfelt y el cerraban el grifo a Mingueza y Carlos Domínguez. Esa situación ralentizó el juego del conjunto vigués y recompensó el desgaste del cuadro visitante, que además, robó un par de balones envenenados, aunque ninguno de ellos llegó a convertirse en ocasión real. Paco Herrera, el entrenador del último ascenso celeste, siempre le pedía a su central menos dotado que soltase el balón con celeridad y al jugador que tenía más cerca.

Este escenario empujará seguramente a Claudio Giráldez y su staff a buscar otras alternativas en una salida de balón que el conjunto vigués solo hizo en largo en contadas ocasiones en la pasada jornada. Por calidad, Mingueza es el jugador más dotado, pero da la impresión de que el técnico le quiere en el perfil derecho, donde incluso puede subir el carril en caso de necesidad. Si descarta esta opción, la solución podría estar en los dos mediocentros que ya han jugado de centrales, porque los dos conocen el oficio de zagueros, tienen envergadura, y sobre todo, calidad suficiente para dar el primer pase sin reiterar en la horizontalidad, un aspecto que ralentiza el juego y hace sentirse más cómodo al cuadro rival pese a que tenga que vivir persiguiendo el balón.

Porque la salida de la pelota marca en gran medida el ritmo de juego de un equipo y al Celta le faltó mucha velocidad en sus acciones en el primer tiempo. En ese aspecto, estuvo por debajo de sus prestaciones con respecto al partido de Sevilla, donde el rival apenas presionaba alto y los vigueses podrían pisar campo contrario mucho antes.

Más corrección defensiva

Por el contrario, los de Giráldez dieron una zancada importante en el repliegue defensivo y no sufrieron con los balones a la espalda, en gran medida porque el Rayo apenas tuvo contragolpe, pero también porque los celestes cerraban con más gente y estaban más arropados. Isi, Álvaro o Camello, jugadores con velocidad y calidad, estuvieron vigilados y apenas se dejaron ver en el frente de ataque. Ante el Betis será otra reválida.