Mingueza, de central a atacante

GRADA DE RÍO

Óscar Vázquez

Después de 138 partidos en el fútbol profesional como defensa, el catalán se convierte en una de las armas ofensivas del Celta como interior derecho

04 mar 2024 . Actualizado a las 21:34 h.

Por norma, en el mundo del fútbol, son los delanteros los que se reconvierten en defensas. El ejemplo más claro lo representa Jesús Navas en el Sevilla, que comenzó como extremo y ahora agota sus días de fútbol como lateral. Pero el jugador del Celta Óscar Mingueza García (Santa Perpetua, 1999) va contra corriente y representa todo lo contrario. Durante su etapa de formación, fue central, y por esa vía llegó al primer equipo del Barcelona. Luego, apareció la reconversión en lateral derecho y en su segunda etapa en Vigo, ejerce de interior derecho después de comenzar a visitar el centro del campo la temporada pasada con Carlos Carvalhal. La consecuencia es que en el modesto conjunto vigués igualó ante el Almería los dos goles que tenía de tope en un curso en el Barcelona en donde su papel ofensivo era del todo residual.

Mingueza llegó a los siete años al Barcelona. No le gustaba vivir en la Masía, pero enseguida se adaptó y fue creciendo por toda la cadena de filiales del conjunto azulgrana. En el juvenil A ganó el título que, según confesó, más ilusión le hizo: la Youth League. Para entonces, ya estaba asentado como central, igual que en el Barcelona Atlètic, con García Pimienta. Por esa vía llegó la llamada de Ronald Koeman para el primer equipo aprovechando las bajas de Piqué, Araujo y Umtiti. Debutó en noviembre del 2020, tanto en la Champions como en la Liga, ante el Dinamo de Kiev y Osasuna, respectivamente, y en ambos casos lo hizo como central.

Su primer partido como lateral derecho vestido de azulgrana fue en enero del 2021 en Huesca. Jugó el último cuarto de hora de partido en sustitución de Sergiño Dest. El Alcoraz fue el punto de partida para su viaje a un costado de la defensa. En el lado derecho acumula ya 57 partidos y cinco en la izquierda.

El boceto de Carvalhal

Con la llegada de Xavi Hernández al Barcelona, Mingueza desapareció del mapa, asumió la salida y llegó al Celta, entonces dirigido por Eduardo Coudet, llegó como central, pero su paso por el centro de la zaga vestido de celeste duró seis partidos. Enseguida pasó al lateral derecho (10 citas en esa demarcación) y desde ahí comenzó dar pasos hacia adelante de la mano de Carlos Carvalhal. El luso lo utilizaba en la derecha en una defensa de cinco, pero con doble función, ya que en la fase ofensiva, el jugador catalán asumía la salida de balón y se unía a la línea de centrocampistas. En ese papel se mantuvo el resto de la pasada temporada.

Pero este año, con Rafa Benítez, ha ido un paso más allá, especialmente en las últimas fechas. Desde el primer día, el entrenador dejó claro que no lo veía como central, y aunque comenzó de lateral, poco a poco se ha ido incorporando y asentando en el centro del campo. Además, la llegada de Javier Manquillo le dio el empujón definitivo al preparador para soltarlo hacia adelante. De sus últimas 14 participaciones, once fueron en la medular y solo tres en la retaguardia. A estas alturas de temporada, ya acumula 14 participaciones como interior derecho de los 25 partidos que ha disputado hasta la fecha. «Me lo paso mejor como centrocampista que como defensa», reconoció el exbarcelonista dos semanas atrás.

La calidad es el mejor aval para dar el salto dentro del campo. Desde sus tiempos de niño en el Santa Perpetúa, siempre demostró tener una habilidad y una visión especial para filtrar pases (81 % de acierto el viernes) y para aclarar las jugadas superando líneas del rival con un pase oportuno y preciso. Porque Mingueza interpreta los espacios, tiene calidad para mover el balón y casi siempre toma buenas decisiones. En Vigo, hace tiempo se que convirtió en el socio prioritario de Iago Aspas y también en un problema para el entrenador rival, ya que desde el centro del campo se convierte en un jugador difícil de detectar por su movilidad dentro de la línea de cuatro centrocampistas. A eso le tiene que añadir el pisar área y tirar, un encargo de Benítez.

«Me veo haciendo más goles. Tendría que tirar más a puerta, está claro que en esa posición tienes que mirar más a portería y marcar. Juegue en la posición que juegue, tengo que intentar mejorar eso», comentó antes de recibir al Barcelona. El viernes marcó el segundo gol de la temporada -dedicado a su abuela Ceciclia, fallecida pocos días antes- después de estrenarse en Anoeta en la segunda jornada.

Hasta la fecha, dos goles son el tope del catalán en un año. Consiguió esa cifra en la campaña 20/21 con el Barcelona anotando ante el Huesca en un partido que acabó en goleada (4-0) y después repitió en el Bernabéu, aunque su tanto no sirvió para puntuar: 2-1. Aquel año marcó su tope de participaciones en Primera División con 27 contiendas, la cifra que alcanzó el viernes con el Celta y que superará con creces (salvo contratiempo) al tener once jornadas por delante y estar participando más que nunca.

Su nueva ubicación convierte la banda derecha en una de la posiciones más pobladas ya que ahí también podrían jugar Tadeo Allende -llegado en enero-, Carles Pérez -que lleva seis jornadas en blanco- y Miguel Rodríguez- que se ha perdido los dos últimos partidos por lesión-.