Julián Mouriño, abonado más longevo: «El Celta es una cosa de la que no puedo prescindir en mi vida»

MÍRIAM V. F. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

CEDIDA

El socio de más edad del club vigués expresa su «alegría loca» por un centenario que él alcanzó el año pasado

22 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Julián Mouriño Trigo (Vigo, 1922) le lleva un año de ventaja al Celta, lo que le permite ser el abonado más longevo en edad, aparte del número 2, solo superado por Alicia Barreiro. Su lucidez y su memoria impresionan y de ellas hace gala para hablar del centenario y de cualquier otro aspecto del club de sus amores, del que es una auténtica enciclopedia andante.

Cuenta que ya hace quince o veinte años, él ya «tenía bastantes» y veía el centenario tan lejos que le parecía casi imposible llegar. Incluso a pocos días, no lo daba por hecho, con esa lucidez que le caracteriza. «Nunca pensé que iba a llegar, pero bueno, tampoco es seguro todavía, porque no es el día y no sabemos si voy a estar vivo», comentaba en vísperas de la fecha exacta antes de responder sobre qué supone esto para él.

No oculta la satisfacción que le produce estar viviendo todo este año 2023 en clave celeste. «Una vez que estoy llegando, siento una alegría loca. Me hace una ilusión tremenda, porque para mí, el Celta es una cosa de la que no puedo prescindir en mi vida, no hay palabra para describirlo», asegura. Y se siente afortunado: «Estoy encantadísimo, pocas personas de mi edad hay que tengan el privilegio de experimentar esto».

Lleva a gala haber superado los 80 años de socio y deja claro que ya iba a Balaídos antes —desde los seis, la misma edad a la que empezó a llevar a sus nietos—, si bien el momento de hacerse abonado fue cuando, a los 17, ya no podía entrar con su padre. «Me anoté el primer día que se podía y casi a primera ahora, por eso tengo el número 2 del equipo de mi ciudad», presume orgulloso.

Se muestra pletórico por haber sido testigo directo de la mayor parte de la historia del Celta, incluido, por ejemplo, el primer partido disputado en el municipal de Balaídos. «Han ido pasando generaciones y generaciones de celtistas, nunca pensé que podría ver tantas», insiste. De aficionados y de jugadores, algunos de los cuales fueron amigos suyos. «Conocí a muchos, como Vega, Reigosa y otros que no me vienen ahora a la imaginación», relata. Toda una vida celeste.