«Le querían decir mil cosas y cuando apareció Gabri, se quedaron sin palabras»

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

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Dos pequeños catalanes, celtistas como su padre y su abuelo, pudieron conocer al futbolista del Celta en Mallorca

25 ene 2023 . Actualizado a las 22:01 h.

Todo empezó con un vídeo en que que Saúl y Leo, de diez y siete años, celebraban con entusiasmo que les había tocado un cromo de Gabri Veiga. O, en realidad, empezó antes. Pero el caso es que gracias a ese vídeo, los pequeños catalanes de ascendencia gallega por parte de padre pudieron el pasado viernes conocer al porriñés y vivir un momento inolvidable que hizo que la derrota quedara en segundo plano. «Le querían decir mil cosas, pero cuando llegó, se quedaron sin palabras», relata su progenitor, Manuel Bértolo.

Él es el culpable del celtismo de los niños, nacidos en Barcelona igual que él. «Mis padres son de Soutelo de Montes (Forcarei); bueno, en realidad mi padre es de una aldea aun más pequeña, Garellas. Se vinieron a Catalunya hace más de 50 años. Yo nací aquí, pero siempre me he sentido más gallego que catalán», relata. Su padre le transmitió el celtismo a él, que hizo lo propio con sus niños.

Cuenta que ellos eran -y son- muy de Aspas, pero una visita a la Cidade Deportiva Afouteza el pasado verano hizo que Gabri les empezara a llamar la atención. «Fuimos el 1 de agosto, aprovechando que estábamos en el pueblo de vacaciones. Nos firmaron todos un balón, y el último en salir fue Gabri», recuerda. Él les explicó quién era, que se trataba de un canterano... «Luego, el resto lo ha hecho la calidad de Gabri», constata.

Saúl y Leo respondieron a unas preguntas de los medios del club en Cornellá, a donde acudieron a apoyar al equipo. Luego, llegó el vídeo viral de los cromos del porriñés , al que él respondió que se los firmaba cuando quisieran, así que en el momento en que en el departamento de comunicación del club supieron que la familia estaría en Mallorca, se pusieron en contacto con ellos a través de la peña Blau Cel, a la que pertenecen padre e hijos. «Quedamos al acabar el partido en la zona del autobús. Gabri se acercó a donde estábamos y les firmó los cromos», momento en que se quedaron en blanco.

A Manuel también le impresionó la actitud de Veiga. «La grandeza de este chaval, y se lo explicaba a mis hijos, es que se emociona cuando se ve en el cromo y él, que es un jugador profesional, nos da las gracias a nosotros. Ojalá lo disfrutemos muchos años», reflexiona. Los chavales se quedaron «emocionados de la vida» y para Manuel, aunque la derrota dolió inevitablemente, fue más llevadera al ver disfrutar a los pequeños de esa manera.

«Nosotros somos del Celta, no del que gane»

Bértolo confirma que lo más fácil allí es ser del Barça e incluso del Madrid, pues «ganan más a menudo», así que «ser del Celta también les enseña que ganar no lo es todo». Dice que ha «picado piedra», pero que la base del celtismo de los más jóvenes de la familia «parece sólida». Nunca tiraron por otros equipos: «El pequeño a veces, me decía: ‘Pepito me ha dicho que el Celta no gana nada’. Y yo le decía: ‘Tú diles que nosotros somos del Celta, no del que gane'».

El mayor, cuenta Manuel orgulloso, «nunca ha puesto en duda su celtismo». «Casi siempre llevan algo del Celta al cole: la celeste, la vinotinto, una chaqueta, pantalón… Siempre dice: ‘Soy del Celta, como el abuelo’». Ahora, Gabri Veiga se ha convertido en un motivo más para ser incondicionales celestes.

El sueño celeste que Gabri Veiga perseguía desde niño

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Gabri Veiga ya es jugador del primer equipo del Celta a todos los efectos. La ficha era lo único que le unía formalmente al filial después de que el 28 de agosto del 2022 jugara con el equipo de Claudio Giráldez y ya nunca volviera a bajar. La posibilidad estaba abierta hasta ayer. Ahora, su vínculo con el segundo equipo celeste ya es historia y el porriñés, de 20 años, pasa a ser uno más del plante que dirige Carlos Carvalhal. Lucirá el dorsal 24 —hasta ahora, tenía el 28—, el mismo con el que debutó en su día en Segunda B.

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