Juan Carlos Unzué: «El gran éxito del Celta es estar tantos años en Primera y de una manera muy especial»

GRADA DE RÍO

M.MORALEJO

El excéltico repasa su estancia en Vigo, que califica de «muy intensa» y llena de momentos emotivos

14 feb 2022 . Actualizado a las 20:52 h.

Juan Carlos Unzué Labiano (Orkoien, 1967) volvió a Vigo por primera vez desde que le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA). El que fue entrenador del Celta en dos ocasiones (como segundo de Luis Enrique y como primer técnico después) se pasó media semana dando lecciones de vida, pero también recordando su paso por el Celta y su conocimiento del mundo del fútbol. Para el navarro, que disfrutó en sus dos años en Vigo, el gran mérito de los celestes es estar una década seguida en Primera apostando por el fútbol combinativo y por un método concreto de juego.

—¿Qué balance hace de su visita a Vigo?

—Muy intensa, como era de esperar estando previstos actos, citas y comidas con amigos. Muy satisfactoria. Ya comenzó el martes con ese acto tan emotivo también para mí y la verdad es que estoy muy contento, porque así le hemos dado un poquito más de visibilidad a la ELA. Es uno de mis objetivos de vida a día de hoy para explicar a la gente de qué se trata y, sobre todo, la cruda realidad, en qué situación viven la mayoría de mis compañeros de enfermedad.

—¿Y percibe que su mensaje encuentra receptividad?

—Siento que una vez que la gente escucha y es conocedora de la situación, dentro de sus posibilidades, veo que nos quiere echar una mano. Pero necesitamos también que los que realmente pueden cambiar algo, que son los políticos, nos escuchen. Yo estoy seguro que nos han escuchado y algunos de ellos, como el alcalde de Vigo, ya eran conscientes de lo que estábamos haciendo. Es el momento de que actúen ya, porque esta es una enfermedad muy agresiva, con una esperanza de vida corta y, entonces, no tenemos tiempo que perder.

—¿Cómo surgió la idea de venir?

—La primera intención la hice pública el día de la rueda de prensa en donde comuniqué mi diagnóstico. Me preguntaron qué quería hacer, y una de las cosas era hacer una visita por el norte y acercarme a Vigo y a Oviedo. Quería saludar a amigos y estar con gente cara a cara con los que no había coincido. Lo estuvimos posponiendo por la pandemia, pero llegó un momento en el que había que venir ya, porque esta enfermedad me va limitando cada vez más la movilidad sobre todo y cualquier movimiento requiere un esfuerzo grande y un poco más de tiempo, y no hay tiempo que perder.

—¿Qué recuerda de sus dos años en Vigo, uno con Luis Enrique y el otro como primer entrenador?

—Lo primero que me viene a la cabeza es la sensación de disfrutar. De haber disfrutado de las dos temporadas, la de Luis Enrique fue un año de menos a más en donde el equipo fue creciendo, creyó en la idea y acabó la temporada como un tiro.

—¿Y de la suya?

—En la temporada en la que llegué yo, era consciente de que era difícil, porque el equipo venía del éxito anterior. Nos costó arrancar de inicio, pero el equipo disfrutó mucho y fue de menos a más. Quedó todo diluido por el final, esos cuatro o cinco últimos partidos en donde se nos alejó la posibilidad de seguir peleando por Europa. Creo que tampoco ayudó nada saber todo el mundo que la siguiente temporada no iba seguir. Por mucho que tú quieras involucrarte, profesionalmente estás al 100 %, pero tu mente no está de la misma manera y creo que aquello no ayudó nada, pero no lo pongo como excusa.

—¿Llegó a conseguir el tipo de juego que tenía en su cabeza?

—En pandemia hice algunas charlas de fútbol, y puedo decir con todo el orgullo, que lo que yo he mostrado en esas charlas a través del vídeo son momentos de juego, de todo tipo, de ese año de Vigo. Cuando veo esos vídeos digo: ‘Ostras, hicimos muchas cosas bien'. Era un equipo espectacular al que le faltó equilibrio defensivo para haber optado al éxito que sería Europa.

—¿A qué achaca esa falta de equilibrio?

—A que buscábamos que nuestros jugadores de ataque pudieran ser más trascendentes en un volumen de tiempo y de ocasiones. Era un equipo capaz, con una idea colectiva de llegar muchas veces a portería y hacer gol. Teníamos dinamita arriba.

—¿Cómo vio al Celta desde que se marchó de Vigo?

—Creo que el gran éxito del Celta es estar tantos años en Primera y lo ha hecho de una manera muy especial. El Celta, en los últimos años, ha llamado la atención por el tipo de jugadores que ha tenido y por el tipo de juego que ha intentando desarrollar. Además, nadie puede olvidar que esto es un espectáculo. Yo creo que a todo el mundo nos da una sensación de tranquilidad el mirar atrás y ver que has sido valiente y decidido, yo lo he sido como entrenador y como portero.

 «A los jugadores del Celta les dije que sean perseverantes y atrevidos, el miedo no es buen compañero» 

Durante su estancia en Vigo, Unzué tuvo charlas con la primera y la segunda plantilla del Celta, además del acto central de Afundación, y en todos ellos aprovechó para pedirles valentía y perseverancia.

—¿Con qué se queda de estos días en Vigo?

—El acto de Afundación me hizo mucha ilusión. Antes de las valoraciones de los jugadores, yo le había contestado a un chico por qué yo quería ser entrenador con lo bien que estaba de segundo con Luis Enrique. Mi contestación es que tuve mucha suerte con la gente que me ha acompañado, con la gente que yo he podido aprender a través de ellos y que esto no me lo podía quedar para mí, sino que tenía que intentar transmitirlo y la contestación era: ‘Que los jugadores que hayan estado a mis órdenes, el día que me vaya, se sientan un poco mejores que el día que comenzaron a trabajar conmigo’. Ese era mi objetivo interno.

—Y por sus valoraciones parece que lo consiguió.

—Egoístamente, lo que más gustó fue escuchar a Iago Aspas decir que hizo los mejores números de su carrera, más que por mí, por la idea de pasar mucho tiempo cerca del área contraria en donde podía ser determinante igual que Maxi o Pione. Escuchar a Brais, que se lo puso él mismo muy fácil por su actitud además de sus cualidades, y verle que está siendo capaz de mantenerse e incluso de mejorar con el paso del tiempo y cada día es más trascendente y escuchar a Denis, que no lo tuve aquí, pero me conocía de Barcelona y que hablen de tus capacidades no solo en el aspecto futbolístico, sino que yo creo que los entrenadores somos un todo.

—¿Qué le ha transmitido a los jugadores del Celta y del filial?

—Lo mismo que les dije a los de Osasuna y a los del Girona. Que valoren lo que tienen, que sean perseverantes, que sean atrevidos y valientes porque eso creo que nos beneficia a todos, el tener esa sensación de mirar atrás y poder decir: ‘Lo intenté’. Eso da una tranquilidad enorme. El miedo no es buen acompañante.