Suscríbete 1 año y te regalamos 140 días gratis
Quiero la oferta

Una apuesta insuficiente

Julio Álvarez- Buylla VIGO

GRADA DE RÍO

Óscar Vázquez

Ya van 16 partidos y poco o nada parece cambiar. Los defectos superan a las virtudes

08 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya van 16 partidos y poco o nada parece cambiar. Los defectos superan a las virtudes. El Celta no consigue el grado de solidez necesario para abandonar una desesperante irregularidad que parece solo verse cuestionada con propósitos de enmienda lanzados cuando termina el partido. Sobre el césped, los celestes no encuentran su propio arjé, su principio y su esencia. Y esta indeterminación les condena, de momento, a transitar por el limbo clasificatorio con el elevado riesgo que conlleva entrar de lleno en la lucha por la permanencia.

El Valencia, como el resto de sus rivales en Balaídos, vino con la lección bien aprendida. No fue una lección magistral, pero sí lo suficientemente pragmática como para llevarse los tres puntos arriesgando lo mínimo, en espera de rentabilizar los recurrentes errores vigueses. Errores tan determinantes que no dejan margen ni para que el rival tenga la mínima duda a la hora de aprovecharlos. Un Valencia muy normal, al más puro estilo Bordalás, y que desde el principio buscó metros para robar y correr. Entregó el balón al Celta, alternando el posicionamiento plegado con ciertos momentos de presión alta que precisamente le valieron para provocar los dos errores en la salida de balón celeste, que a la postre les dieron el partido.

En área propia, el Celta tiene un problema sobre todo por dentro. El gol de Maxi Gómez es un cúmulo de errores más allá de una mala salida de balón. Faltó contundencia, faltó orientación, faltó rigor en las marcas y faltaron ayudas, que sobre todo se echan en falta cuando Renato Tapia no está. Los vigueses repiten la misma apuesta defensiva de los tres últimos años, pero lo que se constata esta temporada es que el rendimiento no es el mismo. Algo habrá que analizar.