Aval para un fin de liga tranquilo

El Celta vence en Mendizorroza y encarrila la permanencia en Primera


VIGO

Aunque no fue el partido plácido que hacían presagiar los primeros 20 minutos, el Celta firmó una victoria cómoda que le supone grandes dosis de tranquilidad de cara a las nueve jornadas que quedan por delante. El triunfo en Mendizorrotza por 1-3 coloca a los vigueses con 37 puntos, pone tierra de por medio con los puestos de descenso y supone romper varias rachas negativas que pesaban como losas para el conjunto celeste.

Once

Aidoo como única novedad

Raramente Coudet sorprende con su once, muy definido y con cambios que suelen ser obligados por las circunstancias. En este caso, se conocía el contratiempo en forma de lesión de Araujo y se sabía también que Aidoo sería de la partida, porque el Chacho lo comentó en la previa sin tapujos. Quitando al central ghanés, el resto fueron los mismos diez que habían salido frente al Real Madrid en Balaídos quince días antes.

Arranque

Un inicio demoledor

El Celta liquidó el partido en veinte minutos. Tres llegadas y tres goles de los tres máximos anotadores célticos daban al equipo una ventaja que ya parecía imposible de levantar, especialmente dada la situación de un Alavés que llegaba como colista y que termina la jornada en esa posición tras la derrota. Nolito estrenó el marcador asistido por Aspas y luego le devolvió el pase de gol para que Iago rompiera su sequía. Santi Mina puso el 0-3. La velocidad a la contra resultó clave junto con los errores defensivos groseros del conjunto vasco.

Con ventaja

Control y pausa

Con todo a favor, el Celta fue capaz de controlar el partido sin sobresaltos, aunque con alguna llegada aislada de un Alavés al que el partido se le puso cuesta arriba muy pronto y que no tuvo capacidad de reacción pese a que Abelardo movió banquillo ya en la primera mitad. Mina y Nolito, a la contra, pudieron aumentar la ventaja celeste, pero el vigués no acertó a concretar y el gaditano se encontró con el portero y con el palo.

Tarjetas

Dos centrales con cartulina y uno expulsado

La tarjeta amarilla a Jeison Murillo a los dos minutos de juego no hacía presagiar nada bueno, máxime cuando se le sumó Aidoo en el 24 y el Celta tuvo que convivir con que sus dos centrales estuvieran amonestados a las primeras de cambio. Finalmente, el colombiano veía la segunda en el 54 y el Celta se quedó en inferioridad durante más de media hora.

Reacción

Sobriedad pese a la inferioridad

El Celta, inevitablemente, sufrió más con uno menos que durante el resto del partido, pero mantuvo el tipo sin mayores complicaciones. Aunque el equipo cedió el balón al Alavés, no se descompuso y apenas sufrió en defensa ni el Alavés dio la sensación de tener opciones de puntuar. El único gol local del partido llega en una jugada embarullada que impidió que Iván Villar se fuera con la portería a cero después de una buena actuación del cangués en el que en su día fue escenario de su debut en la máxima categoría, en el año 2017.

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