La mudanza a Balaídos no le sienta bien al Celta B

El filial vigués comenzó con derrota ante el Valladolid Promesas (1-3) la fase de ascenso


Vigo

El inicio de la fase de ascenso no comenzó nada bien para el Celta B que en su mudanza a Balaídos encajó una derrota ante un Valladolid Promesas más efectivo: 1-3. Los pucelanos golpearon tres veces y el tanto de Soni, a falta de un cuarto de hora provocó un aluvión de juego celeste, pero sin traducción en el marcador.

Hay malas prácticas que se transmiten de padres a hijos y de primeros equipos a filiales. Y la salida de balón salió a colación en el primer partido que el Celta B jugaba en Balaídos en el inicio de la fase de ascenso de esta atípica temporada. A los cinco minutos Markel recibió un balón comprometido de espaldas y cerca del pico de área, lo perdió y Zalazar marcó para el Valladolid Promesas en su primera aproximación.

Ahí comenzó a torcerse la tarde de estreno para el filial vigués, que repuesto del golpe comenzó a empujar por la banda derecha por mediación de Carreira, pero cuando se olía el empate llegó el segundo mazazo. Bruninho, una de las novedades en el once, no tapó la salida de balón de los pucelanos y Uche se plantó solo ante Sequeira sin que ninguno de los tres zagueros le siguiera y marcó el segundo a placer.

Con el 0-2 el Celta B se pudo meter en el partido antes del descanso, pero la efectividad que les sobraba a los de Javi Baraja le faltaba a los vigueses. Bruninho tuvo las dos mejores, una de cabeza y otra con el pie, pero no acertó. Tampoco Manu Justo con un tiro alto en una buena posición.

El Celta continuó empujando a la vuelta del descanso, pero fue el Valladolid B de nuevo el que golpeó a la contra con una salida desde la banda derecha que acabó con remate a placer de Fran Álvarez. Nadie de los locales fue capaz de cortar el balón en 50 metros.

Onésimo hizo tres cambios de golpe y uno de los recién entrados, Soni, marcó el 1-3 tras un buen centro de Carreira. Acto seguido fue de nuevo el delantero estrelló el balón en el lateral de la red. El Celta B de la fase final del partido fue un vendaval en busca del gol, incluso con diez porque la presencia de un extenuado Sergio Carreira era testimonial. Solís estuvo cerca del segundo por dos veces, y Jordan puso a prueba a portero pucelano.Pero el 1-3 resultó inapelable.

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