Celta B, la mezcla de cantera y oficio que sorprendió a todos

GRADA DE RÍO

Oscar Vázquez

El filial céltico ni entraba en las quinielas ni se postulaba para el corte de la fase de ascenso, pero acabó primero del subgrupo

31 mar 2021 . Actualizado a las 10:13 h.

A principios de año, la cúpula del Celta hacía cuentas de los puntos necesarios para que su filial eludiese las cuatro últimas plazas. Sin embargo, el equipo de Onésimo Sánchez finalizó la primera fase como primer clasificado y como el único equipo gallego que puede optar a la Segunda A. ¿Cuál es el motivo? La exitosa mezcla entre los jóvenes valores de A Madroa y el fichaje de jugadores sub-23 con acreditada experiencia, alguno de ellos como Patrick Sequeira, portero internacional con la selección de Costa Rica.

Los vigueses tiraron de sus mejores promesas del momento como Sergio Carreira, Miguel Rodríguez, Gabri Veiga, Carlos Domínguez, Iker Losada y Lautaro y les añadieron jugadores de la talla de Holsgrove, que llegó a convertirse en un fijo en las citaciones del primer equipo, Alfon, Cunha, Ferrares o Josipovic, supervivientes del curso pasado como Pampín, Markel, Manu Justo o Solís y dos fichajes de invierno como Barri y Soni, ambos con experiencia en Segunda A.

El resultado fue un equipo repleto de calidad —Míchel Alonso, el técnico del Coruxo, lo considera el mejor del subgrupo en este apartado— y con un fondo de armario que siempre permitió a Onésimo Sánchez intervenir en los partidos. Como ejemplo, en el frente de ataque los celestes cuentan con cuatro delanteros de nivel. De hecho, el gol está de lo más repartido en el equipo con Manu Justo y Alfon como máximos anotadores con cinco y cuatro tantos, respectivamente. El técnico pucelano se erigió, además, en un gran gestor de grupo y en un motivador nato.