El derbi vigués se viste de final

x.r.c. VIGO

GRADA DE RÍO

RC CELTA

El Coruxo, con su mejor once salvo Mangana por la cláusula del miedo, quiere el liderato de la permanencia y el Celta B, con Sequeira, se juega la fase de ascenso

28 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Coruxo y el Celta B disputan una final sin matices. El derbi vigués que cierra la primera vuelta del peculiar formato de esta edición de la Segunda B se ha convertido en un partido clave para ambos. Los locales se juegan tres puntos que les permitirían entrar como primero o segundo en la fase de permanencia, y los visitantes, meterse en la fase de ascenso y certificar su presencia el próximo año en la nueva Segunda B Pro.

El equipo de Míchel Alonso, que ayer reunió a los suyos en el vestuario, es el mejor local de la categoría y afronta la cita con sus mejores galas a excepción de Riki Mangana, cedido por el Celta y a quien le aplicaron la cláusula del miedo. El Coruxo recupera el olfato goleador de Silva, al reconvertido Aitor Aspas e incluso Chevi no parece descartado. Tres recambios de lujo que aumentan el potencial verde y el fondo de armario.

El Celta B llegará a O Vao con casi todo su arsenal. Regresó al galope Sequeira después de que Costa Rica quedase apeada en el Preolímpico y el tico defenderá hoy la portería celeste. Será una de las novedades con respecto al equipo que perdió en Barreiro ante el Deportivo. Onésimo también recupera al central Ferrares y a los delanteros Josipovic y Soni. Uno de ellos será titular con toda probabilidad. La ausencia más significativa en el conjunto celeste será la de Alfon, el goleador del partido de ida, una cita en la que había estado el escocés Jordan Holsgrove, que sigue en la dinámica del filial y hoy será titular en O Vao.

La necesidad y el conocimiento mutuo invitan a pensar en un partido sin dobleces. El Coruxo irá de frente, como siempre. Los de Míchel han construido el fortín de O Vao a base de inicios eléctricos, goles tempraneros y contras demoledoras. Por ese camino, tan conocido como indescifrable, han caído todos los gallos a excepción del Zamora en la primera jornada. El entrenador local está convencido del triunfo si mantienen la hoja de ruta habitual.

 

El Celta B tampoco es un equipo que esconda sus cartas, y menos en esta ocasión. El filial sabe que tiene que igualar la intensidad inicial del rival, sofocar el primer arreón y a continuación desplegar su polivalente catálogo. Los célticos pueden jugar con vértigo a la contra, pero también avanzar con el juego combinativo e incluso aprovechar el balón parado. Además, su fondo de armario siempre permite a Onésimo Sánchez intervenir durante el partido.

Míchel aventura un partido de alternativas y oportunidades porque a ninguno de los dos equipos, especialmente al Celta B, le vale el empate, que sería un cheque al portador para sus perseguidores. Lo mejor para los célticos es que dependen de sí mismos y no tendrán que estar atentos a lo que suceda en Riazor ni en el Reina Sofía salmantino.

Los locales contarán, además, con 350 aliados en las gradas. Al partido solo podrán acceder los socios del Coruxo.

 

Todas las cuentas de los equipos gallegos para la última jornada

Desde colarse en la lucha por el ascenso a un puesto de privilegio en la fase por la permanencia. Todos se juegan algo en la última jornada en Segunda División B.

El Celta B, con todo de cara

El mejor colocado para lograr el objetivo es el Celta B, que si gana peleará por el ascenso independientemente de lo que haga el resto. En caso de empate, sus opciones pasarán porque el Dépor y el Racing no saquen los tres puntos en sus compromisos. En caso de derrota, sus posibilidades se complican. Necesitarán que Dépor y Racing pierdan y que el Compostela no gane.