El sueño cumplido por Aspas de Ros

Una aficionada consiguió que el moañés le regalara una camiseta tras múltiples intentos fallidos


Vigo

Rosana Hortelano, Ros, viguesa de 21 años, se declara «fanática» de Iago Aspas. «Desde siempre fue mi mayor ídolo desde muy pequeña, yo me hacía camisetas a rotulador con el nombre de Iago Aspas porque nadie podía comprármelas», recuerda. Pero lo cuenta con una real en su poder, la que por fin el moañés le regaló tras el partido del sábado y después de años persiguiendo ese objetivo.

«Siempre hubo intentos de pedirle la camiseta, pero todos fallidos», rememora. Lo intentó muchas veces en A Madroa e incluso con un tuit de hace unas semanas donde le preguntaba a cambio de cuántos retuits se la daría. Pero no había forma. «Nunca se daba, finalmente. Entiendo que él tiene sus compromisos profesionales y personales importantes y lo mío podía esperar», detalla comprensiva.

Hace dos partidos, acudió a Balaídos con una pancarta donde se podía leer: «Iago, tu camiseta es mi sueño». «Con la ayuda de mi madre, le pedimos la camiseta, y nos dijo que para el siguiente partido nos la daría. Llegó el siguiente partido, exactamente contra el Athletic de Bilbao, y no pudo dármela, pero vino a hablar conmigo y me prometía que contra el Real Madrid, me la daba». Y así fue.

Finalmente, este fin de semana Ros recibía la elástica celeste de manos de Iago. «Cumplió mi sueño y me regaló su camiseta. De hecho, junto a él venía Chaves bromeando con que llevaba detrás de una camiseta suya desde hace 10 años y no había manera», comenta entre risas. Mientras, a ella no le salían las palabras. «Estaba muy nerviosa y me puse a llorar porque no daba crédito que finalmente, me la diera», cuenta. Eso no significa que dudara de la palabra de Iago. «Me prometió que me la daba y confiaba en que sería así. Pero aan así, no daba crédito a que se hubiera cumplido mi sueño, porque con ese momento había soñado muchas veces y finalmente era realidad. Un día para no olvidar», resume.

Para la joven celtista, esta es una historia de «fanatismo hacia Iago y hacia el Celta» en una familia donde, además, no se respira de esa manera la afición por el equipo vigués. «Con los años, Iago para mí ya era parte de mí, y me ayudó mucho en lo personal con los valores que siempre demuestra tanto dentro como fuera del campo», subraya. Hasta el punto de que se tatuó la palabra afouteza con la letra del moañés. «Era una manera de animarme a mí misma y pensando en que él consiguió todo lo que ha conseguido, luchando hasta final, sin rendirse y con constancia». De la misma manera en que Ros peleó por una camiseta que ya es suya.

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