El partido que señala el futuro

El Celta tiene la oportunidad de abrir una brecha casi decisiva con respecto al descenso si rentabiliza la vuelta de Aspas y el factor Balaídos ante el Valladolid


vigo / la voz

En Valencia quedó demostrado el sábado pasado que el Celta cada vez depende más de Iago Aspas. Quizás Coudet lanzó la afirmación que de la Aspasdependencia menguaba para animar a la tropa, pero una semana después, no escondió que el conjunto vigués es otro con el 10. Quizás no el grandioso equipo del que habló Sergio González en Pucela, pero sí un conjunto distinto, con colmillo y con un ataque mucho más profundo y letal, no el inocuo que se paseó por Mestalla sin meter el miedo en el cuerpo a Cillessen.

Y el jugador diferencial vuelve en un día señalado. Con un solo triunfo a lo largo del 2021 y con ocho puntos de margen con respecto al descenso, el Celta es consciente de que está ante una cita que puede marcar tendencia para el futuro. Un triunfo le daría una ventaja de once puntos y el golaveraje (en Zorrilla empataron a un gol) sobre el cuadro pucelano y le invitaría a mudar la vista hacia la zona noble de la tabla, pero una derrota le metería de lleno de nuevo en la lucha por la permanencia y el botón de las urgencias se reactivaría.

Con Iago en el campo, con plena libertad de movimientos, y presumiblemente con Brais Méndez en el costado izquierdo cubriendo la baja del sancionado Nolito, el Celta intentará jugar a lo que quiere, no a lo que puede, como apunta su entrenador de un modo sistemático. Y eso significa un equipo que viva en campo contrario, con la presión alta y con el juego fluido para buscar cuanto antes los dominios de Masip. Para ello, mantendrá a cinco hombres con vocación ofensiva en el once con el apercibido Tapia guardándole las espaldas a todos ellos. En defensa y en la portería, después del indulto de Rubén, no se prevé ningún movimiento.

El Valladolid de Sergio González siempre ha sido un equipo valiente, pero las urgencias clasificatorias y su mala racha le han hecho cambiar. Los blanquivioletas no ganan desde el 2 de enero y poco a poco han ido cayendo en la tabla hasta colocarse en la zona de descenso.

Además del factor Aspas, el Celta también cuenta con el aval de Balaídos, ya que con Coudet solo el Villarreal se llevó los tres puntos del feudo vigués, pero del mismo modo, el conjunto pucelano parece sentirse más cómodo lejos de Zorrilla: 11 de sus 21 puntos son a domicilio, con dos victorias, el doble que los vigueses.

El partido también tiene un punto de morbo con la vuelta de Olaza un mes y medio después de salir del Celta de una forma abrupta al descartar la cúpula de Príncipe pagar los 4 millones de cláusula a Boca. El charrúa vuelve a Vigo tras cumplir un partido de sanción y dispuesto a firmar el partido de su vida. Tendrá como oponente a Augusto Solari, uno de los recién llegados, y que afronta su primera titularidad en Balaídos. La cita también será un buen examen para él.

Y puestos a desempolvar el baúl de los recuerdos, también regresa Orellana. Con la tercera camiseta distinta desde que salió.

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