Un año con las gradas de Balaídos vacías

El Celta-Leganés del 22 de febrero del 2020 fue el último duelo con público en el municipal vigués


vigo / la voz

El 22 de febrero del 2020, a pocos minutos de las 15.00 horas, Munuera Montero señalaba el final de un Celta-Leganés en Balaídos con 1-0 en el marcador. Los 19.335 espectadores que ese día habían acudido a Balaídos lo celebraban con la euforia de sumar tres puntos imprescindibles dada la crítica situación del equipo. Pero lo hacían sin poder imaginar que iba a ser, hasta el momento y sin fecha de regreso, la última vez que iban a acceder a las gradas del municipal vigués, que cumple hoy un año sin espectadores.

Tras aquel partido, los célticos disputaron dos compromisos consecutivos a domicilio, contra Granada y Getafe, antes de que se parara la liga por la pandemia de covid-19 -retomándose tres meses después ya sin aficionados-, lo que a día de hoy le convierte en el equipo que más tiempo lleva sin jugar con público como local. Desde entonces, los vigueses han disputado en su estadio vacío un total de 17 encuentros, seis la temporada pasada (una victoria, tres empates y dos derrotas) y once en la actual (seis victorias, un empate y cuatro derrotas).

Son doce meses atípicos en todos los ámbitos en los que quien más y quien menos ha tenido que renunciar a muchas cosas. Y para el celtismo, no poder ver a su equipo en directo no ha sido fácil. Partiendo de la base de que la salud y las vidas humanas están por encima de cualquier otra consideración, representantes de las peñas celtistas cuentan hasta qué punto ha sido duro tener que seguir a su equipo en la distancia. «Es como si faltara una parte de nuestras vidas», expresan a modo de síntesis desde la Peña Rubén Blanco, comentando que no ha quedado otra que «asumir la situación», si bien echan mucho de menos la rutina de ir a Balaídos.

La mayoría aseguran que lo llevan con paciencia y resignación, aunque también con «comprensión» hacia la situación. «Son meses duros que supoñen perder o contacto de fútbol, verse moito menos ca antes. Ao final o Celta e a peña, sobre todo a xente que forma parte dela, son algo importante nas nosas vidas, grandes amigos», reflexionan desde Mi Bendita Condena. Constatan que son «tempos duros para todo o mundo» en los que, por su parte, intentaron «axudar buscando bo ambiente nas redes e utilizando os cartos que esta tempada non se gastaron en previas para facer doazóns ao Banco de Alimentos de Vigo ou á Asociación Galega contra o ELA», solidarizándose con Juan Carlos Unzué, comentan.

«Extrañamos los abrazos»

Son muchas las que explotaron su vertiente solidaria y también las que fomentaron un contacto entre los miembros a través de otras formas de comunicación. «Intentamos estar juntos a través del grupo de WhatsApp de la peña, pero no es lo mismo», lamentan desde Terra Celeste. «Se extrañan muchísimo los antes y los después de los partidos. Y ya en el campo, el olor a césped y poder abrazarnos para celebrar los goles y las victorias», agregan. Han sido una treintena los que ha marcado el equipo en este tiempo como local.

En la misma línea se expresan desde el Colectivo Nós: «Non poder estar nas bancadas é coma se nos faltase un anaco da nosa alma. Esperamos con ansia o día que poidamos volver con seguridade para que volva esa ledicia aos nosos corpos», expresan.

Son varias las agrupaciones que muestran su preocupación por una inevitable «desconexión» del Celta como consecuencia de las actuales circunstancias. «Estamos mucho más alejados», dicen desde la Peña do Carballiño. Es la misma percepción que tienen en el colectivo celtista de O Ribeiro. «A xente estáse a desconectar un pouco», afirman al tiempo que confían en que cuando llegue el momento de volver, lo cogerán con más ganas que nunca.

Desde Norte Celeste constatan que «volver al fútbol en casa, en soledad, es una mierda», añorando poder juntarse no solo en el campo, sino en los bares. También los miembros de Irmandiños extrañan «volver a organizar previas, comidas, quedadas...» mientras potencian «el vínculo con los socios a través de WhatsApp y correo electrónico», armas a las que han recurrido la mayoría. En el caso de la Peña Milladoiro, «colgando fotos, vídeos y audios en cada partido».

Con ganas de Coudet

Varias peñas lamentan no haber podido ver todavía en directo a Coudet y especialmente no haber podido disfrutar de las victorias de final del 2020 desde su llegada en Balaídos. «Houbo partidos nos que se xogou de vicio e non puidemos celebrar eses goles no templo», recuerdan desde la Peña Alvelo, igual que en la de Porto do Son les queda especial pena  de «non poder gozar deses partidazos» que firmó el equipo. Desde la viguesa Peña do Casco Vello, aseguran con nostalgia: «Precisamos coma o comer dar alento e pulo ao noso equipo na casa». 

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