«Lucas no para de llorar»

El Celta aparta a Olaza, a la espera de una salida a Valladolid, y su agente dice que quiere seguir


redacción / la voz

Para Lucas Olaza el día amaneció distinto en la ciudad deportiva del Celta. La dirección había previsto apartarlo del resto de sus compañeros y así lo hizo. El lateral uruguayo se entrenó solo, al margen de sus compañeros. Según el entorno del club «por precaución, ante una inminente salida». Para el del futbolista, en una maniobra de presión injustificada. «No quiero extenderme porque estoy muy ofuscado y no sería bueno para los intereses de Lucas. Ya no hablamos del trato a un futbolista, es el trato que le están dando a un ser humano que ha demostrado ser un chico respetuoso, serio y profesional», lamenta desde Uruguay el representante del jugador, Pablo Rivero.

Olaza no atraviesa un buen momento anímico tras ser consciente de la maniobra que preparó el club a sus espaldas. «Lucas está triste y no para de llorar. Ha generado un sentimiento de pertenencia y cariño con el club y con la ciudad y ahora le obligan a salir de ese lugar de esta forma», admite Rivero.

El Celta se muestra convencido de que Olaza acabará yéndose antes de que concluya el mercado invernal. Boca no quiere repescarlo y se agarra al compromiso establecido con el club vigués, del que estaría dispuesto a mover alguna coma, aunque también a valorar alternativas.

«Se quiere quedar en Vigo»

Y el futbolista, ¿qué piensa en este momento sobre toda esta situación?. «Lucas tiene contrato hasta junio y lo quiere cumplir, se quiere quedar en el Celta», responde su agente. Entonces, la pregunta es obligada: ¿Aunque el club lo mantenga apartado lo que resta de temporada?. Y Pablo Rivero responde que «sí».

«Sin su aval, no irá a Valladolid»

Otra opción pasa porque el jugador acepte una nueva cesión, acordada por todas las partes, a alguno de los clubes de la Liga que se han interesado por sus servicios: principalmente, Granada y Valladolid. En el club pucelano han tomado la delantera, para negociar directamente con los clubes, un acuerdo que estaría cercano a materializarse.

Sin entrar en más disquisiciones, Rivero advierte: «Sin el aval del jugador no habrá nada». En la dirección celeste confían en que lograrán convencerlo.

El precedente del pasado verano obliga a ser más que cautos ante la posible solución al caso. Entonces, tras la derrota del Celta en Mallorca, jugándose la permanencia, el futbolista, que se había despedido ya de sus compañeros, acordó su regreso a Vigo.

Un culebrón previsto

La controvertida situación actual estaba programada desde el pasado mes de julio, cuando el Celta acordó con Boca abonar una cláusula de cuatro millones de euros si Olaza disputaba veinte partidos esta temporada. El club provisionó esa cantidad para hacer frente al traspaso y cambió de planes tras la llegada de Coudet.

Quiere safisfacer uno de los deseos del técnico -y ha alcanzado ya un principio de acuerdo con el Benfica para el fichaje de Franco Cervi- y se vio en un doble aprieto: el económico, en el que no estaba dispuesto ahora a afrontar la cantidad pactada con Boca, y el administrativo: pese a su ascendencia italiana, y a haber iniciado los trámites para obtener el pasaporte hace cinco años, una realidad que en muchos medios se daba ya como finiquitada, el Celta mantiene que Cervi no puede jugar hoy como comunitario.

Con la intención de liberar una de las tres plazas de extranjero-las otras las ocupan Araujo y Tapia- aprieta ahora a Olaza para que se marche, una vez incorporó previamente a Aarón Martín, como alternativa al lesionado Juncá.

El futbolista con más minutos y el segundo en asistencias

De los veinte partidos que el Celta lleva disputados en la competición regular, Lucas Olaza se ha perdido dos. Fue suplente en la debacle en Balaídos ante la Real Sociedad (1-4) y no estuvo disponible, por cuarentena, en el choque del Villamarín ante el Betis (2-1). Sus 1.618 minutos -solo se dejó dos en el Metropolitano- le convierten en el futbolista más utilizado en lo que va de temporada, por delante de Tapia, Murillo, Hugo Mallo, Iago Aspas y Denis Suárez.

Primera etapa en el filial

Y es que el camino de Olaza con el Celta ha estado marcado por las idas y vueltas. Fue fichado inicialmente para el equipo filial -con el que jugó cedido 24 partidos en la campaña 2015/16- procedente del River Plate de Montevideo y repescado luego, en el mes de enero de 2018, tras adquirirlo Boca Juniors a Talleres, como refuerzo invernal para el primer equipo celeste. Llegó cedido, como suplente de David Juncá, pero el uruguayo ya no se bajó de la titularidad una vez que la conquistó valiéndose de una lesión del catalán.

Un día especial para debutar

La alternativa le llegó a Olaza en un partido grabado a fuego en la memoria colectiva del celtismo: la victoria ante el Villarreal, en la reaparición de Aspas, con Fran Escribá en el banquillo. Hasta ese día, no había ido ni convocado. Jugó y dio una asistencia. Se convirtió en titular inamovible para el técnico valenciano. En la última jornada de esa campaña, ante el Rayo, sirvió otro pase de gol.

Con el cese de Escribá la temporada siguiente, y la llegada de Óscar García, nada cambió para Lucas. Fue el futbolista más utilizado, solo por detrás de Iago Aspas. Firmó un gol y cinco asistencias. En total, desde que debutó ante el Villarreal, Olaza lleva jugados 63 partidos con el Celta y acumulado 5.660 minutos. 

Contrato con Boca hasta el 2023

Pese a haberse hecho con sus servicios por unos tres millones de euros -que ahora pretende rentabilizar- Olaza no ha contado con minutos en Boca Juniors, con el que apenas disputó diez partidos. El club argentino, que no tiene interés en recuperarlo en este mercado invernal, le firmó un contrato que expira en junio del 2023.

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