Las historias de celtismo en Grada de Río en el 2020

La afición volvió a tener un papel protagonista en la web


Vigo

El celtismo volvió a ser en el 2020 una parte fundamental de Grada de Río. Aparte de la atención a las iniciativas y opiniones de las peñas y demás aficionados, se volvieron a recoger multitud de historias de pasión por el Celta por parte de personas de diferentes edades y orígenes. Estas fueron algunas de ellas:

  • Los nuevos bebés celtistas que esperaban sus carnés. Varios padres y madres que pretendían hacer abonados del Celta a sus hijos recién nacidos hablaban de su espera para poder hacerlo debido a que la pandemia retrasó la campaña de abonados. Celtistas desde la cuna.
Itos, en el centro, con una de sus hijas y su nieta, Lola
Itos, en el centro, con una de sus hijas y su nieta, Lola
  • «Soy fiel a mis hijos, a mis nietos y al Celta». Itos Arce Conde es abuela, madre, esposa, hija y nieta de celtistas y aficionada al club desde una época en que las mujeres escaseaban en Balaídos. Hablaba de los inicios de su celtismo y de cómo lo había ido viviendo en un reportaje publicado con motivo del Día de la Mujer.
  • El guionista andaluz enamorado del Celta. Antonio Hernández Centeno, que se hizo celtista a raíz de una relación sentimental, es el responsable de los guiños al equipo en la serie Vivir sin permiso de Telecinco. Compartía cómo comenzó y fue creciendo luego su simpatía por el equipo.
  • Celtismo desde Paysandú mucho antes de Maxi. Emiliano Seijo, nieto de gallegos emigrados, vive su pasión por el Celta en la distancia desde la localidad natal del excéltico Maxi Gómez. Pero su afición nació mucho antes del fichaje del ahora jugador del Valencia.
Óscar Páez, en el hospital donde trabaja
Óscar Páez, en el hospital donde trabaja
Iker, con sus amigos Edgar, Christian, Javi, Alberto, Raúl y Pablo
Iker, con sus amigos Edgar, Christian, Javi, Alberto, Raúl y Pablo
  • «Hugo le dijo a mi padre que a ver si se conocen en Balaídos»Santiago Montenegro compartía la experiencia de su progenitor, socio histórico de 81 años que vive solo y recibió la llamada del capitán del Celta, Hugo Mallo, como parte de la iniciativa del club de que los jugadores telefonearan a abonados mayores.
  • La dosis diaria de celtismo de los vecinos de Martín Echegaray. Durante todo el confinamiento, los vecinos de la calle Martín Echegaray, próxima al estadio de Balaídos, entonaban la Rianxeira y el Himno do Celta tras el aplauso sanitario en lo que se convirtió en un ritual a lo largo de las semanas más duras de la pandemia.

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