Óscar, de deseado a incómodo

La Voz VIGO

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El catalán, que duró 371 días en el cargo de entrenador, perdió el pulso con la cúpula y se vio lastrado por los resultados, pero deja un legado para el futuro

10 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Un año y cinco días. Ese es el tiempo que Óscar García Junyent ha durado en el banquillo del Celta. Se marcha con el debe de los números y la imposibilidad de dar con la tecla para confeccionar un equipo de autor, pero deja dos pilares para el futuro: la apuesta por los canteranos más emergentes y su pulso con la zona noble de Príncipe para dejar al descubierto que los problemas del Celta van más allá del ya típico cambio de entrenador.

El Celta suspiró por el mayor de los García Junyent durante años. La vieja aspiración se convirtió en realidad el 4 de noviembre del año pasado, pero a medida que fueron pasando las jornadas, especialmente desde que renovó, el deseo terminó por convertirse en una incomodidad.

Tras renovar el verano pasado con algún tira y afloja de última hora, Óscar comenzó a reclamar los refuerzos prometidos públicamente por el presidente, pero lejos de mejorar la plantilla, los vigueses perdieron nivel competitivo. Entonces, el ya exentrenador planteó un pulso con la segunda línea de poder del club asumiendo que tenía todas las de perder y, aunque mantuvo el apoyo del presidente, Carlos Mouriño, hasta cerca del final, la cuerda terminó por romper por el mismo lado con el aval de los resultados y los apuros clasificatorios.