El superviviente de la revolución del filial celeste

Diego Pampín, uno de los pocos queq repite en un Celta B que se estrena en la matinal del domingo en Barreiro, a puerta cerrada, ante el Racing


vigo

Diego Pampín (Oleiros, 2000) llegó al Celta siendo cadete de primer año y ahora vive su cuarto ejercicio en un filial en donde basta con mirar el primer once del curso para ver la revolución. Tan solo Pampín y Solís repitieron con respecto al equipo que comenzara la liga un año atrás. Todos los demás son nuevos: entre incorporaciones y jóvenes del juvenil que se enganchan al proyecto de Onésimo Sánchez.

«O ano pasado tamén houbo moitos cambios pero é algo normal no filial. É o de todos os anos, pero creo que temos un bo plantel e que podemos facer cousas moi bonitas», dice Pampín sobre el cambio radical experimentado por el filial. El lateral zurdo destaca la vertiente humana de todos los nuevos y sus cualidades balompédicas. «Deportivamente están preparados para facer que o equipo estea o máis arriba posible». Lo dice por los fichajes y por los juveniles que suben. Él lo hizo siendo de segundo año.

Pese a tanta novedad, el empate de Guijuelo empuja a pensar en positivo: «Contando ca herba artificial e con tantos meses sen competir, a verdade é que o partido deixou boas sensacións para a tempada», dice como voz autorizada el capitán del filial, que asume que mañana (12 horas) pisarán siete meses después Barreiro y que echarán de menos a los aficionados: «Temos que intentar gañar para adicarlle a vitoria a eles cando poidan entrar». Y la primera oportunidad será ante el Racing. «Teñen unha boa dianteira que pode facer gol en calquera momento e cun central que marca a pares a balón parado».

El superviviente de las últimas temporadas del filial sabe que les espera una competición distinta. «É unha liga curta e intensa, pero creo que estamos preparados e seguro que será moi emocionante. Cada domingo é unha final sen marxe de erro. Creo que imos desfrutar moito».

Una de las bazas para conseguirlo está en el banquillo. Onésimo es todo carácter y transmite su ambición. «É un magnífico xestor de grupo e unha persoa que transmite moitísimo o afán de gañar e competir. Dende que chegou temos unha dinámica positiva, de crecemento, e espero que veñan rachas boas».

Con quien no cuentan es con los Fontán, Gabri y compañía. «Espero non velos por Barreiro en todo o ano», comenta, porque eso será señal de que tienen continuidad en el primer equipo. Él, que ya vivió alguna experiencia en la élite, lejos de sentir envidia, se ve luchando por tener su oportunidad algún día. «As ganas de estar aí témola todos e oxalá o ano que vén poida estar máis xente. Eu estou preparado para dar o salto e esperando a oportunidade». De su protagonismo en una temporada tan atípica puede depender mucho su futuro como celeste.

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