Iván Villar gana crédito

El portero de Aldán convenció en el primer triunfo que vivió bajo palos en Primera

X. R. C.
vigo / la voz

A la séptima fue la vencida para Iván Villar en la búsqueda de su primera victoria bajo palos en Primera. Pero más allá de conseguir sumar los tres puntos siendo titular, el canterano céltico logró transmitir buenas sensaciones y cuajar una actuación que convenció en un momento delicado. Realizó una parada clave al final del encuentro para que los tres puntos se quedaran en casa y dio la impresión de irse afianzando poco a poco.

Todo esto, en un escenario en el que Óscar García Junyent se veía obligado a recurrir al guardameta cangués al no tener otra opción del primer equipo. Las lesiones de larga duración de Rubén Blanco y Sergio Álvarez -que ya condujeron a Villar a la titularidad en los últimos tres partidos del curso pasado tras sustituirle en el anterior- no dejaron otra alternativa al técnico, que cuenta con Iago Domínguez y Ruly García, del filial, para completar los entrenamientos.

De hecho, el entrenador del Celta llegó a decir en pretemporada que los guardametas del B les estaban «ayudando», pero recalcó la necesidad de fichar en portería. No para poner en entredicho Villar -siempre reafirmó su confianza en él- sino por la necesidad de cubrirse las espaldas ante algún imprevisto. «Es una posición muy importante donde tenemos que fichar», afirmó el 4 de septiembre aludiendo a los riesgos de no hacerlo por si se produce una lesión o sanción. Ya en la previa de recibir al Valencia, no se mostraba tan contundente a ese respecto.

Mientras, Iván va sumando minutos en Primera y con el duelo de la segunda jornada superó los 500. Todos han sido con Óscar salvo su debut, de la mano de Berizzo en mayo del 2017 y de manera testimonial. En la recta final del curso pasado respondió bien en los cuatro partidos que tuvo (en el primero de ellos, relevó al lesionado Rubén a falta de nueve minutos) y en Ipurua tuvo poco trabajo. Tampoco estuvo exigido ante el conjunto che, pero resolvió cuando tuvo que hacerlo.

Villar, que vio una amarilla por pérdida de tiempo en el minuto 90 del partido del sábado, tuvo una efectividad del 52,4 % en el pase, ganó un balón aéreo y dio 30 toques. En el encuentro de Ipurua, sus pases precisos habían sido el 37,9 % de los que intentó. Cada compromiso será una nueva prueba para el guardameta, de 23 años. La próxima será el domingo frente al Valladolid, donde buscará el primer triunfo a domicilio.

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