El celtismo que resiste en una familia valencianista

Fran Ambrosio, vigués residente en Valencia, ha logrado que uno de sus hijos se decante por el equipo vigués, mientras que el otro simpatiza con el conjunto che


Vigo

Fran Ambrosio, vigués y celtista de siempre -además de sobino político del excéltico Rori-, lleva años viviendo en Valencia, donde han nacido sus dos hijos con su pareja, una valenciana. Y pese a tener el entorno en contra, ha conseguido que uno de ellos sea celtista, de modo que en casa convive media familia celtista y media valencianista, una realidad que llevan con humor.

Hace unos días, Fran comentaba a través de Twitter que la imposibilidad de viajar a Vigo en las actuales circunstancias iba a dejar a su hijo celtista sin la habitual pulsera que venía teniendo casa año. Un aficionado solventó el problema y el pequeño tiene la pulsera una vez más. «Le he inculcado el celtismo en territorio hostil. Toda la familia es valencianista y los amigos, valencianistas y levantinistas», comenta.

Ambrosio fue abonado de Marcador desde que empezó a trabajar a los 16 años hasta que fueron precisamente motivos laborales los que le llevaron a dejar la ciudad en 1998. «Estuve en la final del 94 en el Vicente Calderón y siempre que he podido he ido con él a ver el Celta tanto en Valencia, en Mestalla y en el Ciutat de València, como en Villarreal», cuenta. El año pasado les pilló de vacaciones en Vigo el Celta-Valencia -se acaba de cumplir un año- y su hijo pudo ir por primera vez a Balaídos.

De sus dos hijos, el mayor es el que se ha decantado por la afición futbolera paterna. «La familia, viendo que al mayor le había inculcado el celtismo, empezaron fuerte con el Valencia», indica. Eso no significa que no sienta también simpatía por el equipo vigués. «Es más, el mayor me pidió la segunda equipación de la próxima temporada y el pequeño la celeste», profundiza. Él trató de inculcárselo a los dos por igual, pero con más éxito en el primer caso. «La parte valencianista es muy fuerte», constata.

Los partidos entre los dos equipos -como el de esta noche- se viven en casa «con intensidad, con pequeños piques, sobre todo en las decisiones arbitrales, lo normal en estos casos», relata. E igual que a su hijo no celtista le tira un poco el equipo celeste, a Fran le ocurre igual con los equipos valencianos. «Siento simpatía, tanto con el Valencia como con el Levante, también por el Mallorca de los años que viví allí, aún recuerdo el perro por Son Moix con la camiseta de Karpin en la Copa del Rey», indica.

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