El momento de las responsabilidades


Vigo

l cupo de suerte del Celta parece cubierto. Dos años jugando con fuego y saliendo indemne es tiempo suficiente para rectificar. Por este camino la entidad terminará más pronto que tarde dando con sus huesos en una categoría de plata de la que se despidió en el ya lejano verano del 2012.

El Celta necesita una reconstrucción urgente y convertirse en un equipo con alma y fiable en la competición. Que mantenga la esencia de su gusto por el juego combinativo y la apuesta por la gente de casa pero mezclando músculo, carácter y dotándose de una plantilla variada, no solo con un perfil determinado de futbolistas. Un elenco que ofrezca alternativas y que se ajuste al modelo de juego del técnico.

También ha llegado el momento de las responsabilidades. Los futbolistas tienen una parte importante de culpa en los dos sonoros fracasos, igual que los cuadros técnicos, los dos del curso, tampoco pueden ponerse de lado, un aspecto también aplicable para la cúpula del poder celeste. Tres años de involución no pueden ser solo achacables a la parte deportiva. Hay algo más que no funciona y no se detecta, o no se tiene en cuenta.

Porque a estas alturas el conjunto vigués ya no puede hablar de batallas desiguales. Esta temporada tenía el undécimo presupuesto de LaLiga para futbolistas y su rendimiento estuvo muy por debajo de su rol dentro del campeonato.

Quizás haya llegado el momento de cambiar los métodos. Por ejemplo, en la toma de decisiones para la confección de la plantilla dándole voz y voto al encargado de dirigir después a los futbolistas. Cualquier cosa que permite a los vigueses ver un punto de luz para aspirar a vivir tranquilos. Es lo menos que se le puede pedir después de tanto sufrimiento.

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