El salvavidas del último día

Aspas fue determinante ante el Alavés en el 2009, dio la asistencia de la salvación en el 2013 y le marcó dos goles al Rayo en curso pasado


Vigo

Iago Aspas es el jugador más determinante del Celta desde hace muchos años, pero el 10 tiene una tendencia natural a ejercer de salvavidas en los días señalados, cuando los partidos adquieren la etiqueta de final y el Celta vive con problemas de permanencia. Así se dio a conocer en aquel célebre partido ante el Alavés para mantenerse en Segunda A en el 2009, cuatro años después de dio a Natxo Insa la asistencia de la permanencia del 4 % y hace trece largos meses marcó los dos goles en el empate ante el Rayo Vallecano para certificar la última permanencia. Además, y pese a lo irregular de la campaña, todavía no ha dicho adiós de un modo matemático a conseguir su cuarto Zarra consecutivo: está a dos goles de Gerard Moreno y a uno de Raúl García.

Iago Aspas Juncal (Moaña, 1987) siempre acude al rescate. Lleva cinco temporadas marcando 14 o más goles en Primera División vestido de celeste, y lejos de desaparecer, siempre se convierte en actor principal cuando su equipo está al borde del precipicio. El mejor ejemplo es su irrupción. Iago había debutado un año antes en un partido insípido en el Helmántico con el primer equipo, pero su carta de presentación, y el primer día real, fueron los goles al Alavés. Cuando a la desesperada Eusebio Sacristán metió en el campo al atacante del filial para que marcase dos goles y evitase el descenso a Segunda B. Faltaban tres jornadas, pero aquel partido era definitivo.

Cuatro años después, y tras ser pieza fundamental en la tarea del ascenso, volvió a aparecer para abrazar otra permanencia, en este caso en Primera. Fue ante el Espanyol y en forma de asistencia colosal a Natxo Insa para que el alicantino marcase el gol de la continuidad en Primera.

El curso pasado, cuando el fantasma del descenso volvió a las vidas del celtismo, Iago Aspas se echó al equipo a sus espaldas y marcó 20 goles, los dos últimos, en la contienda que certifica la permanencia ante el Rayo Vallecano, un partido que fue el fiel reflejo de toda la temporada.

A la final de hoy en Cornellá llega con 14 goles en su haber, los cinco últimos marcados en esta minitemporada poscoravirus. Ese número de dianas, aun siendo otro mal año a nivel colectivo para el equipo, le permiten luchar esta tarde por su cuarto entorchado consecutivo de máximo goleador español de Primera. Tiene la desventaja de dos goles con respecto a Gerard Moreno, el delantero de un Villarreal ya clasificado para Europa que hoy recibe al Eibar en cita intrascendente, y uno sobre Raúl García, que se despide con el Athletic en Granada exprimiendo las pocas opciones que le quedan de ir a Europa tras su resbalón ante el Leganés.

Si al final remonta y se hace con su cuarto Zarra será el primero en hacerlo desde los años 80 cuando lo consiguiera el malogrado Quini, pero seguro que ese título ni se le pasa por la cabeza al moañés. Solo quiere marcar para dejar a su Celta en Primera. Siendo fiel a su cita con el gol en cada partido definitivo.

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