Involución en la penúltima recta

El Celta, sin intensidad y con una mala gestión de partido, firma otra pobre actuación y pospone la salvación tras no defender el gol de Nolito ante el Betis

El Celta está en involución. Tras empatar con el Barcelona en el partido que parecía encarrilar la permanencia ha vuelto de un modo peligrosos sobre los pasos que le llevaron al precipicio desde el principio de temporada. Poca intensidad, como si no se estuviera jugando la vida, mala gestión de los partidos, en el campo y en el banquillo, y pérdida de ventajas en el marcador. Ayer, ante el Betis, era el día del propósito de la enmienda, pero ni ponerse por delante enderezó un mal partido que terminó con las tablas como el mal menor. Porque el empate a efectos clasificatorios hasta parece bueno después de un partido tan plomizo como el día en Vigo.

Lo peor es que el Celta desperdició la segunda oportunidad consecutiva de dar carpetazo virtual a la permanencia. Porque aun en un mal día con una puesta en escena nada ilusionante un gol de Nolito abrió el partido para los vigueses. El andaluz, en su primera titularidad tras el regreso, derrochó ambición, quiso estar en todas las salsas del ataque y echar una mano en defensa, y además, acabó marcando un gol de calle. La que mamó en sus inicios balompédicos en Sanlúcar. Iago Aspas robó un mal golpeo de balón del meta Joel Robles y Álex Moreno le derribó en el pico izquierdo del área. Hacia el balón se fueron Olaza, que sigue en Vigo tras una semana loca, y Nolito, y cuando todo el mundo esperaba un centro para un remate, el andaluz vio un hueco inmenso en el primer palo y el portero y emuló a Iago Aspas ante el Barça para poner al Celta con ventaja en el marcador.

El 1-0 parecía alfombrar una cita determinante para un Celta que apostó por un 4-3-3 con Beltrán, Smolov y el propio Nolito como novedades. Antes del gol, el árbitro pasó por alto una discutida caída de Rafinha en el área rival.

Del Betis apenas hubo noticias en este primer tiempo, porque su dominio era tan estéril que apenas se percibía el partido menguante del Celta. Pero en el segundo todo empeoró. Los verdiblancos asumieron el balón y pasaron a vivir en campo contrario ante el repliegue de un Celta que apostó por vivir sin balón, dejar pasar los minutos y esperar una contra definitiva. Ninguna de las tres cosas sucedió y la última de ellas, además, era literalmente imposible, cuando el equipo fue incapaz de tirar a portería ni de provocar un solo córner.

El partido comenzó a descubrir su realidad cuando González Fuentes señaló penalti por una presunta falta de Rafinha sobre Canales. Pero la revisión del VAR (el propio colegiado fue al monitor) se encargó decir lo contrario. El empate llegó poco después en un error de marcaje colectivo en un córner que terminó con el central Feddal, completamente libre de marca, disparando a placer ante Rubén. También hubo revisión del VAR, por una posible falta previa de Loren, pero en este caso el sistema de videoarbitraje no indultó al Celta.

Sucedió cuando Óscar García había agotado los cambios (con tres de una tacada) y había dejado el equipo sin Aspas ni Nolito, sin que ello supusiera un refuerzo defensivo (en esta ocasión no recurrió a la línea de cinco).

Y sin pólvora, los vigueses no fueron capaces de llegar a la portería contraria ni en una sola ocasión. Se perdieron en tímidos intentos ante un Betis que con jugadores de refresco en ataque incluso quería más. A la vista del partido, lo mejor fue el punto.

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