«No lo hice bien el día de la patada a Tristán, no tenía que haber actuado así»

La Voz VIGO

GRADA DE RÍO

Oscar Vázquez

Vagner rememora uno de los momentos más comentados que protagonizó durante su etapa en el Celta

03 may 2020 . Actualizado a las 08:44 h.

Jugar la Champions y poder marcar es uno de los mejores recuerdos de Vagner en el Celta. Entre los menos afortunados están la final de Copa del 2001 y una patada a Tristán por la que entona el mea culpa tras detallar las circunstancias en que se produjo.

-Se ha especulado mucho con la final de Copa. ¿Qué pasó?

-Me lesioné contra el Mallorca y no jugué ese partido, el más importante de todos. Pasaron muchas cosas allí. Primero, creo que teníamos que habernos aislado como el Zaragoza, pero por las situaciones de los dos equipos, muchos pensaban que ya éramos campeones. Todos creían que el rival estaba muerto, pero se le dio oxígeno y lo aprovechó. Pagamos un precio muy grande por la actitud y algo pasó. Pero no me meto porque no estaba.

-Uno de sus momentos más recordados es la famosa patada a Tristán en un derbi. ¿Qué idea le quedó de aquello?

-Ese día salió todo mal, sobre todo para mí. Recuerdo que en un córner él me dijo: «Que te den, negro del carallo». Y yo me calenté y pensé: «¿Ah, sí? Pues vas a recibir un regalo mío cuando tenga oportunidad». No hice bien, no tenía que haber actuado así porque no es una actitud correcta en un profesional. Íbamos perdiendo y acabé perjudicando a mi equipo, pero además él era un compañero y podía haberle hecho daño. Siempre que hay un derbi se habla de aquello, son cosas que quedan para la historia.

-¿Guarda buenos recuerdos de aquellas cuatro temporadas?

-Fantásticos. La gente era muy cariñosa y muy aficionada al fútbol, recuerdo Balaídos lleno, todos felices cantando la Rianxeira. Está claro que viví muchos momentos lindos. Me acuerdo de Tito, el masajista, que siempre estaba sonriendo y cantando, o de todas las personas del club que te recibían con los brazos abiertos. Nunca voy a olvidar todo eso.

-¿Sigue actualmente al Celta?

-Sí, cuando pasan los partidos en Brasil me gusta seguirlos, porque tengo un cariño muy grande al club. Pasan el tiempo y cuando voy a Vigo me reciben muy bien y me insisten en que fueron los mejores del Celta. Pese al ese final horrible de descender, a la gente le marcó aquel equipazo.

-¿A qué se dedica ahora?

-Opté por alejarme del fútbol. Una vez que lo dejé, quise estudiar para periodista, pero a mitad de curso cambié y acabé haciendo administración. Trabajo en el alquiler de casas.

-¿Cuándo fue la última vez que estuvo en Vigo?

-Hace dos años que no voy. Tengo dos hijos que viven allí con mi exmujer y antes iba una vez al año cuando eran pequeñitos, pero últimamente no he podido por temas de trabajo. Este año lo tenía planeado y con esta pandemia creo que no será posible. Por suerte hoy con la tecnología, el WhatsApp y las videoconferencias es mucho más fácil, aunque es distinto de verlos en persona. Lo importante es que están bien. Los amo mucho y son lo mejor que tengo de Vigo.