Vagner: «En el Celta acabé peleado conmigo mismo y con todos por tonterías»

El excéltico incide en la autocrítica y en que pudo haber hecho las cosas «mucho mejor» en su paso por Vigo


Vigo

El paso de los años y la perspectiva del tiempo han servido a Vagner Rogerio Nunes para tener una visión clara de lo que fue su carrera deportiva, paso por el Celta incluido, y de los errores que admite que cometió. En un análisis pausado y marcado por la autocrítica, el que fue jugador del equipo vigués entre los años 2000 y 2004 da las claves de su etapa en activo, que le produce nostalgia a la vez que se arrepiente de algunos pasos que dio.

-Se retiró hace casi quince años. ¿Extraña su etapa en activo?

-Sí, echo de menos mi profesión, estar con los compañeros, el día a día con ellos, riendo y entrenando, esperando que llegara el fin de semana para ir a jugar a Balaídos. Ver las sonrisas en las caras de la gente cuando ganábamos era algo sensacional.

-¿Qué balance hace de su paso por el Celta?

-Cuando pasan los años, te echas las manos a la cabeza al recordar las mierdas que hiciste, las oportunidades que perdiste. Si tuviera una nueva oportunidad, intentaría hacerlo mejor en todos los sentidos y valorar más todo. Me siento triste al pensar que pude haberlo hecho mucho mejor. El fútbol pasa rápido y hay cosas de las que solo te das cuenta cuando se termina.

«Cuando pasan los años, te echas las manos a la cabeza al recordar cosas que hiciste»

-Se le ve muy autocrítico.

-Sí, porque no conseguí ser el Vagner genuino como jugador en España. Las cosas no salieron bien, no jugué tanto como me gustaría y no logré ganar títulos como estaba acostumbrado. Y teníamos un equipazo con Karpin, Mostovoi, Giovanella, Catanha, Cáceres, Cavallero... Muchísimos jugadores con un talento increíble. También estaban Gustavo López, Benni McCarthy, Velasco, Juanfran, Sylvinho... Los mencionaría a todos. Nos metimos en Champions y jugamos aquella final contra el Zaragoza, teníamos condiciones para haber ganado un título. En mi caso, me faltó entrega, pero no hice daño a nadie, solo a mí mismo.

-¿Por qué le ocurrió eso?

-Hoy tengo una respuesta, y es que yo fui a Vigo sin haber querido ir y cuando eso pasa, por más que ganes mucha pasta, las cosas no salen bien. Tienes que ir de corazón y no fue mi caso.

-¿Qué quería hacer con su carrera en ese momento y por qué acabo fichando por el Celta?

-Estaba bien en San Paulo y quería seguir allí o volver a la Roma. Pero cambiaron de entrenador y me dijeron que Capello no contaba conmigo. Al final nunca sabes si es verdad, muchas veces en el mundo del fútbol te mienten y los jugadores son los últimos en saber lo que pasa. Entonces quise quedarme en Sao Paulo y me dijeron que no. Me presionaron con que el Celta era en único que estaba dispuesto a pagar una cifra muy alta para contratarme además de la ficha y que los demás querían un préstamo para recaudar el dinero y luego pagar. La Roma no lo aceptó.

«En el mundo del fútbol te mienten mucho, el jugador es el último en saber lo que pasa»

-Así que llegó a Vigo a disgusto.

-Sí, Horario y Carnero fueron a hablar con mi hermano, que era mi representante, y se hizo todo sin que yo quisiera. Hoy sé que las cosas no salieron porque fui sin querer ir. No fue por la afición ni por la ciudad, el ambiente era fantástico y la gente fue muy maja, conservo amigos, pero cuando haces las cosas sin ganas, ocurre esto. Fue algo personal mío que hizo que profesionalmente no funcionara. Acabé peleado conmigo mismo, con todo y con todos por tonterías

-¿Cuáles son los partidos que más recuerda?

-Fue muy especial jugar el primer partido del club en Champions frente al Brujas, incluso tuve ocasión de anotar el primer gol para haber quedado en la historia del Celta. Luego sí marqué contra el Ajax en una competición que es el sueño de cualquier jugador, el campeonato más importante y difícil. Hicimos historia en el club y eso es para unos pocos jugadores solo.

-Pero ese mismo año acabó en descenso.

-Sí, porque todo lo que comienza mal en la vida, acaba mal. Pasa con todo, es un hecho. Ya en mi primer año en el club, las cosas no estaban bien. Había muchas quejas a la directiva en la primera mitad del campeonato y empezamos la temporada muy mal, aunque luego hicimos una muy buena segunda vuelta. El descenso fue por lo mismo. Siempre fui de decir las cosas claras y pagas el precio. Todo el problema del club fue Horacio Gómez.

-¿Por qué?

-Porque él estaba más preocupado de ganar dinero que de pagarnos y cada año teníamos dificultades para cobrar. Yo pensaba: «Si él finge que nos paga, yo finjo que juego». Acababas descubriendo dentro del vestuario que pagaba a unos y a otros no y había movidas, no podía ser. Nos decía que si nos metíamos en Champions ponía el dinero, pero todos los años íbamos a UEFA. Ni pagaba ni dejaba marchar a jugadores cuando había equipos interesados. Hubo clubes que se interesaron por mí aunque no estaba en un buen momento.

«Había dificultades para cobrar. Yo pensaba: ‘Si él finge que nos paga, yo finjo que juego’»

-¿Cómo se sentía?

-Hice las cosas mal y lo pagué, perdí oportunidades. El club no cumplía y yo no tenía ganas de entrenar, pero no lo hice bien. Tenía que haber tenido buena cabeza y seguir preparándome por si tenía ocasión de irme. Doriva fue un ejemplo en eso, siguió trabajando sin quejarse y le dejaron marchar al Tottenham. Si lo haces mal, lo acabas pagando. Yo lo hice mal para mí, pero Horacio lo hizo mal con las otras personas, no solo conmigo.

«No lo hice bien el día de la patada a Tristán, no tenía que haber actuado así»

Jugar la Champions y poder marcar es uno de los mejores recuerdos de Vagner en el Celta. Entre los menos afortunados están la final de Copa del 2001 y una patada a Tristán por la que entona el mea culpa tras detallar las circunstancias en que se produjo.

-Se ha especulado mucho con la final de Copa. ¿Qué pasó?

-Me lesioné contra el Mallorca y no jugué ese partido, el más importante de todos. Pasaron muchas cosas allí. Primero, creo que teníamos que habernos aislado como el Zaragoza, pero por las situaciones de los dos equipos, muchos pensaban que ya éramos campeones. Todos creían que el rival estaba muerto, pero se le dio oxígeno y lo aprovechó. Pagamos un precio muy grande por la actitud y algo pasó. Pero no me meto porque no estaba.

-Uno de sus momentos más recordados es la famosa patada a Tristán en un derbi. ¿Qué idea le quedó de aquello?

-Ese día salió todo mal, sobre todo para mí. Recuerdo que en un córner él me dijo: «Que te den, negro del carallo». Y yo me calenté y pensé: «¿Ah, sí? Pues vas a recibir un regalo mío cuando tenga oportunidad». No hice bien, no tenía que haber actuado así porque no es una actitud correcta en un profesional. Íbamos perdiendo y acabé perjudicando a mi equipo, pero además él era un compañero y podía haberle hecho daño. Siempre que hay un derbi se habla de aquello, son cosas que quedan para la historia.

-¿Guarda buenos recuerdos de aquellas cuatro temporadas?

-Fantásticos. La gente era muy cariñosa y muy aficionada al fútbol, recuerdo Balaídos lleno, todos felices cantando la Rianxeira. Está claro que viví muchos momentos lindos. Me acuerdo de Tito, el masajista, que siempre estaba sonriendo y cantando, o de todas las personas del club que te recibían con los brazos abiertos. Nunca voy a olvidar todo eso.

-¿Sigue actualmente al Celta?

-Sí, cuando pasan los partidos en Brasil me gusta seguirlos, porque tengo un cariño muy grande al club. Pasan el tiempo y cuando voy a Vigo me reciben muy bien y me insisten en que fueron los mejores del Celta. Pese a ese final horrible de descender, a la gente le marcó aquel equipazo.

«Pese a ese final horrible de descender, a la gente le marcó aquel equipazo»

-¿A qué se dedica ahora?

-Opté por alejarme del fútbol. Una vez que lo dejé, quise estudiar para periodista, pero a mitad de curso cambié y acabé haciendo administración. Trabajo en el alquiler de casas.

-¿Cuándo fue la última vez que estuvo en Vigo?

-Hace dos años que no voy. Tengo dos hijos que viven allí con mi exmujer y antes iba una vez al año cuando eran pequeñitos, pero últimamente no he podido por temas de trabajo. Este año lo tenía planeado y con esta pandemia creo que no será posible. Por suerte hoy con la tecnología, el WhatsApp y las videoconferencias es mucho más fácil, aunque es distinto de verlos en persona. Lo importante es que están bien. Los amo mucho y son lo mejor que tengo de Vigo.

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